El afeitado supone una agresión a la piel del rostro y muchos hombres se ven obligados a practicarla a diario.
Este ritual puede destruir hasta tres capas de la epidermis, y la piel sólo cuenta con 24 horas para recuperarse y aunque la maquinilla eléctrica supuso un gran invento, tan sólo la utilizan un 5 % de los hombres, la mayotía prefiere la trradicional hojilla.
Para intentar calmar los daños causados, la cosmética sale al paso con los primeros productos de uso exclusivo para hombres; nacen los after-shaves.
En un principio dejaban el rostro en llamas ya que su ingrediente básico era el alcohol, un producto que cicatriza y refresca.
Las pieles sensibles, secas y grasas padecieron en carne propia sus terribles efectos. Hoy los hombres disponemos de una variada oferta de lociones, geles, bálsamos y cremas que calman, suavizan y regeneran la piel.
Estos productos ya no son grasientos sino que se absorben fácilmente y hacen frente tanto a la sequedad como a la tirantez.
Entre las sustancias calmantes que contienen destaca el regaliz, la caléndula y la vitamina E. También les añaden agentes reparadores como la vitamina E que protege las membranas de las células gracias a su poder anti-oxidante; la vitamina B5, que alivia la irritación, estimula la cicatrización y ayuda a mantener el equilibrio dérmico; y las vitaminas P, H y F mas los derivados de la elastina.
Además, tampoco faltan en la receta ingredientes antisépticos y anti-irritantes a base de áloe vera, agua de avena y alantoína. Las combinaciones son tan diversas y variadas que podemos escoger un simple after-shave entre muchas opciones, cada uno diseñado con especial cuidado para mimar al hombre de hoy.
Es ahorita la mejor loción que uso para después de afeitarme.
No me irrita mi piel y me la protege.