La marcha o caminata es una buena actividad de resistencia y de fondo, ideal para mantener el sistema cardiovascular en forma, si se practica con regularidad, y es fuente de mucho bienestar. Que se practique a velocidad media, o tónica, sus beneficios sobre el organismo son enormes, tanto a nivel físico como espiritual.
En tiempo normal, se aconseja caminar al menos treinta minutos al día, sin embargo, muchos de nosotros preferimos coger el coche para ir a la panadería de la esquina a comprar el pan.
Esto es una lástima, porque de esta forma perdemos la ocasión de oxigenar el cuerpo y el espíritu, al tiempo que se eliminan tensiones y se queman calorías.
La técnica
Practicar treinta minutos de marcha tónica a razón de tres veces por semana, es decir, cada dos días. Si optáis por la marcha moderada, nada os impide hacerlo a diario, durante unos treinta minutos.
Empezad por caminar suavemente durante cinco minutos, luego vais aumentando progresivamente la cadencia, hasta alcanzar y mantener un buen ritmo durante veinte minutos, y después termináis tranquilamente durante cinco minutos, hasta alcanzar la calma.
Beneficios de la marcha
Por supuesto, bienestar, en el caso de sentiros estresados o si pasáis demasiado tiempo sentados delante del ordenador o la televisión. Una bocanada de oxígeno sólo puede traeros cosas buenas.
El sistema cardiovascular mejora, a parte de lo sencillo y fácil que es practicar esta actividad, y además os permitirá poneros en forma al tiempo que quemáis calorías.
Lo ideal para practicar la marcha es al aire libre, y no sobre una cinta de correr. No hay mejor sensación que adentrarse por el campo, algún sendero de montaña, y disfrutar al mismo tiempo de la tranquilidad y la belleza de los parajes naturales.
Ciertamente, la marcha en ciudad es menos agradable, pero si no tenéis otra elección, mejor es eso que nada.