Bernarda Angulo, No creo que nada sea imposible
Bernarda Angulo nació el 21 de marzo de 1912 en Las Palmas de Gran Canaria, si hacemos cuentas a dia de hoy tiene 97 años; es madre, abuela, bisabuela y campeona de natación, en 2007 bate en Madrid la plusmarca mundial de los 400 libres de la categoría de 95 a 99 años con un crono de 19.20.68.
Aprendió a nadar en 1957 cuando tenía 45 años haciendo de la natación una rutina placentera, en 1992 a los 80 años empieza a competir en pruebas de natación máster sin faltar a ninguna de las tres que hay cada año, aunque en la actualidad sólo compite en relevos de 50 y 100 metros pero los años no le pesan y entrena todas las especialidades.
Sus palabras son fuente de inspiración y fuerza para todos, ella nos dice: “Es posible que ahora pueda nadar menos, pero tengo las mismas ganas. Soy mayor, aunque no creo que nada sea imposible”.
Con una vitalidad impresionante compaginaba la natación con el senderismo, pero hace diez años una lesión le obligó a centrarse en el agua. “Hacía rutas de 25 kilómetros, pero ahora el nadar lo hago mejor que el caminar. Sólo me fío de mis piernas cuando estoy en el agua”.
En los reportajes de la televisión española la han bautizado como la Abuela Sirena, con 80 años empieza a competir en pruebas de natación máster; ha nadado en Australia, Nueva Zelanda, Marruecos, Canadá e Italia.
Su agilidad sorprende a todos, incluso a sus hijas; a pesar de tener una operación tanto la cadera como en la tibia y el peroné de la pierna izquierda y haber sufrido una rotura en el fémur, esta competitiva abuela camina sin bastón y asegura que en el agua no le duele nada.
Bernarda dice que le gusta nadar porque se siente estupendamente y como suda mucho el agua la revitaliza. A esta maravillosa mujer no le gusta molestar y afirma que está muy bien en su casa preparando su comida, aunque cada vez vaya más despacio.
Con su ejemplo Bernarda nos enseña que nada es imposible y sus palabras lo refuerzan: “Ser campeona del mundo es maravilloso. No solamente para mí sino para que tomen ejemplo desde los pequeñitos hasta los más mayores. Esto ayuda a estimular y demostrar que somos veteranos cuando ya no podamos hacer algo, pero mientras tengamos la capacidad de hacer cosas, no somos tan viejos teniendo la edad que tengamos”.










