Carlos Moral, comenzó en el culturismo cuando tenía 18 años y era un joven muy delgado que deseaba cambiar su cuerpo. Por ello comenzó a frecuentar un gimnasio donde el dueño lo convenció para participar en un campeonato provincial en Jaén, sólo tenía 7 meses para entrenar y estar listo para el evento.
Compitió en la categoría junior del Campeonato Provincial IFBB del 95 pesando 69 kilos y con un cuerpo preparado de forma totalmente natural.
Siguió compitiendo hasta el año 2001, donde por diversas circunstancia dejó durante un año el entrenamiento diario que venía realizando y también abandonó las dietas especiales que hacía habitualmente.
Pasado ese año decidió volver a entrenar y por supuesto a competir, pero comenzó a sentir algunas molestias digestivas y decidió realizar una consulta médica. Como el cuadro no mejoraba sino que al contrario cada vez bajaba más de peso debido a su pérdida de apetito visitó otros especialistas, pero la solución no llegaba y lo que más le preocupaba eran sus hemorragias.
Comenzó entonces a buscar información y varias enfermedades coincidían con sus síntomas y los médicos sólo le recomendaban hacer una dieta blanda y regresar en dos semanas nuevamente para una revisión.
Durante tres meses pasó un calvario hasta que decidió ir al hospital y hacerles saber a los médicos que no se movería de allí sin un diagnóstico acertado de su enfermedad.
Luego de una gran cantidad de pruebas la enfermedad se reveló era una “colitis ulcerosa“, una dolencia que no tiene cura, sino solo un tratamiento para controlar los síntomas.
Esta es una enfermedad que tiene períodos de brotes que pueden durar meses y luego algunos lapsos de remisión, pero para un culturista es imposible seguir adelante con su profesión ya que la medicación que ingería destrozaba su cuerpo.
Pasaron cinco años de penurias hasta que Carlos Moral decidió intentar entrenar nuevamente y comenzóa hacerlo en el sótano de su casa, también cambió su alimentación y luego de dos meses por fin puedo dejar de tomar cortisona, algo que ingería desde hacia cinco años.
Al comienzo los entrenamientos eran dolorosos, además la enfermedad le había provocado artritis, pero su gran fuerza de voluntad lo llevó a superar todos los obstáculos, acompañado de su esposa y los amigos que siempre acreditaron en él.
Por fin llegó el día de la competición para este culturista que se obstinó en salir adelante y que lo logró en ese día su título de Campeón de Andalucía.
Con mucho sacrificio pudo superar una grave dolencia y retornar a practicar lo que más ama en su vida el culturismo. Todo un ejemplo de valentía y constancia.