Pocas veces tenemos la oportunidad de poder hablar de futbolistas de Estados Unidos. En ese país al otro lado del charco no les gusta el balonpie, por ello, muchas veces cuesta sacar ejemplos y buenas historias, pero las hay. Por ejemplo, el caso de Charlie Davies.
Un joven futbolista de Estados Unidos que ante un importante accidente de coche, tubo que dejar el fútbol, de hecho, tubo que renunciar a uno de los grandes sueños de cualquier jugador: ir a un mundial. Pero esto, lejos de ser un lastre, ha sido una motivación enorme para él, y este fin de semana lo veíamos de nuevo convocado en su equipo francés donde milita.
Davies no es el mejor futbolista del mundo, pero es un luchador. Dejó la segunda división de su país para probar suerte en el viejo continente, fue rechazado en el Ajax holandés, pero aceptado de buen agrado en el futbol sueco, donde empezó a destacar, bajito, pero con un gran olfato goleador, se las supo ingeniar para conseguir un puesto en su equipo.
Así, consiguió llegar al Sochaux de la League I de Francia, si, ya estaba entre los grandes, y llamado por su selección, justamente, solo 8 partidos después de su estreno en la primera del fútbol francés, tubo un importante accidente de coche, tanto, que el coche quedó partido por la mitad, y su acompañante murió en el acto.
Empezó una peregrinación de hospitales y operaciones, sus médicos, ya daban su carrera deportiva por muerta, pero no, Davies supo sacar fuerzas, seguir adelante y conseguir volver a entrenar con su equipo. Ahora, grandes y enormes cicatrices son las señales que le quedan de su experiencia, y aquí está, intentado demostrar que puede estar entre los mejores.
Sin duda, la historia de Charlie Davies es de aquellos que impacta, y más al ver las fotos de sus operaciones.