El método diamante

Los antiguos griegos utilizaban la palabra diamante para significar “además”. Los diamantes son muy duros, y preciados, su precio es un indicativo del valor que tienen. Por ello, en el deporte, hablamos muchas veces de pequeños diamantes en bruto, o sea, jugadores que tienen habilidades para llegar a un nivel increíble, pero como su nombre indica, se deben pulir para conseguir un brillo definitivo, igual que los diamantes.

Por ello, hoy os vengo hablar del método diamante, que se basa en esta idea tan simple referente a los diamantes, y habla de los diferentes estigmas que debe superar un jugador y su entrenador para conseguir no esfumarse o quedarse a medio camino en su evolución. Esto es algo muy usual, y tenemos referencias de todo tipo de deportistas que aunque han maravillado y destacado de jóvenes, luego han caído en el total olvido permanente.

El método diamante entiendo que la persona está basada en tres “recipientes”: la mente, el cuerpo y el espíritu. Estos recipientes deben ser trabajados y llenados por el entrenador, y de esa forma, conseguir los resultados deseados. Trabajando esas tres grandes áreas, conseguiremos una persona/jugador equilibrado, y por tanto, susceptible de continuar avanzando.

En este sentido, el método diamante nos indica unas serie de objetivos o elementos a tener en cuenta de cada “recipiente”, son los que presento a continuación:

En el área mental está muy claro el trabajo:

  • Elevar la consciencia del deportista para comprender cuál es su potencial real, cuáles son sus límites y cómo superarlos, cuáles son sus recursos y cuáles son sus hábitos.
  • Analizar las creencias limitantes, patrones de pensamiento y patrones de comportamiento, todo ello enfocado a la mayor consciencia del deportista acerca de lo que hay, de lo que no hay y de lo que podría haber.
  • Aprender a gestionar mejor las emociones, tanto las positivas como las negativas, y aprender a tener una mejor disposición emocional antes, durante y después de la competición.
  • Aprender o mejorar técnicas de concentración y visualización.

En el área física:

  • Analizar el entrenamiento físico para ver si es el adecuado o si tiene alguna carencia.
  • Analizar la parte nutricional y, en caso necesario, acudir a un especialista.
  • Analizar el tiempo de descanso y optimizarlo en caso necesario.

En el área espiritual:

  • Analizar patrones de comportamiento y ver si se pueden mejorar.
  • Analizar patrones de pensamiento y ver cuales se pueden mejorar.
  • Analizar áreas de mejora para sentir mayor satisfacción personal.
  • Analizar debilidades o carencias y ver de qué forma se pueden mejorar o conseguir.

Una respuesta

  1. Vivian
    26 de abril en 3:25 am | Responder

    Excelente artículo !

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