Las características de nuestro entrenamiento pueden variar enormemente en verano. Corremos el riesgo, sin casi percatarnos, de bajar nuestros ritmos de entreno, o más bien, de bajar las sesiones reales que realizamos a la semana, las excusas son varias, aparte de muchas otras actividades veraniegas, el calor hace su aparición y todo nos pare más duro de llevar.
Por eso, en vez de reducir nuestras sesiones debemos buscar alternativas para seguir con ellas también durante esta etapa del año. Una de las más fáciles y casi evidentes formulas para conseguirlo es justamente reducir el ritmo de entrenamiento, esto es, reducir la intensidad de nuestras sesiones, adaptándonos a las temperaturas y las características varias de nuestro planteamiento habitual.
Otras ideas en este caso refrescantes para continuar haciendo deporte en verano podrían ser por ejemplo modificar los horarios. Esta opción puede ser hasta positiva, con más horas de luz, podemos alargar los días, y poder ir a entrenar en esas horas en que los rayos del sol no son tan fuertes e incluso puede representar un alivio después de todo el día salir a hacer ejercicio al aire libre con suaves brisas veraniegas de tarde-noche.
Más opciones podrían ser acudir a piscinas o playas. Porque no empezar a mejorar nuestras técnicas de natación, o volver a ponerte el bañador que dejaste arrinconado hace años. Ahora en el fondo eres una persona diferente, y seguro que puedes encontrar nuevas prácticas deportivas acuáticas que te llamen la atención.
Simplemente descansar, para todos aquellos locos del deporte, o profesionales, que se pasan toda la temporada compitiendo o entrenando de forma muy dura y en alto nivel, el verano puede ser simplemente la época del año ideal para un descanso total del cuerpo, y centrase en no hacer nada, es una opción también loable, además de un descanso altamente merecido.