Entrenamiento y viajes
Muchos hombres se ven obligados a viajar con frecuencia debido a su trabajo, bien sean ejecutivos, vendedores, choferes, pilotos, instructores o médicos, los viajes forman parte de las actividades propias del empleo, por tanto son ineludibles.
Yo estuve trabajando para una empresa en la que debía viajar con frecuencia para atender los requerimientos de los clientes, el estrés y las responsabilidades se trasladaban conmigo a donde fuera que estuviese y por supuesto se complicaba el mantener una alimentación adecuada, el entrenamiento y el descanso según lo tenía planificado.
Cuando los viajes forman parte de la actividad profesional, ir al aeropuerto, subir y vajar de los aviones en horarios diversos, alojarse en hoteles, alquilar coches y tomar taxis forman parte de la rutina diaria. Los mas afortunados van por trabajo a sitios como Benalmadena o Chiclana, allí seguro encuentran formas para deshacerse del estrés; pero el común de los mortales rara vez tienen una oportunidad así.
Quienes lo hacen saben de lo que hablo, por eso es fundamental conseguir un punto de equilibrio en el cual podamos incluir el entrenamiento físico y la alimentación apropiada mientras estamos de viajes, teniendo siempre en cuenta que es algo para disfrutar, mantenernos sanos y que nos permite drenar el exceso de tensiones acumuladas por el trabajo.
De ser posible al momento de escoger el hotel, tanto quienes tienen la oportunidad de disfrutar -perdón, trabajar- en zonas de playas como Benalmádena en Málaga o Chiclana en la Bahía de Cádiz, como quienes van a cualquier otra ciudad, seleccionar uno que disponga de gimnasio para realizar las rutinas básicas de entrenamiento, sino, entonces que la habitación sea cómoda y con suficiente espacio para desarrollar algunos ejercicios de estiramiento, calentamiento y algo de tensión dinámica.
Una rutina completa
Si dispones de gimnasio en el hotel, puedes comenzar tu rutina con estiramientos, entrar en calor con ejercicios aeróbicos, luego ejercicios localizados básicos de los principales grupos musculares, con cargas o pesas, o bien en colchonetas, haciendo abdominales, y trabajos de fuerza de los grupos musculares mayores: espalda, pecho, brazos y piernas.
Intentar seguir en todo momento el esquema de entrenamiento que te hayas planteado como habitual en tu gimnasio o por lo menos una rutina de mantenimiento con 5 a 6 ejercicos que involucren todos los músculos.
Otra alternativa útil consiste en hacer aeróbicos durante 30 a 45 minutos, cinta, bicicleta, remo o escaladora sirven, y si se dispone de todos ellos entonces utilizarlos en forma intercalada. Lo ideal sería quemar un promedio de 600 a 800 calorías por entrenamiento.
De haber piscina en el hotel y si el clima lo permite, se puede sustituir el entrenamiento por una hora de natación siguiendo tu estilo preferido.
En muchos casos es muy probable que, por los motivos que sean, no se pueda disponer ni de gimnasio ni de piscina en el hotel donde te hospedas cuando la empresa te traslada a otra ciudad por viajes de negocios, en esos casos, se pude intentar ubicar algún gym en las inmediaciones del hotel para seguir con el entrenamiento como de costumbre.
Finalmente si todo lo anterior falla, al finalizar la jornada laboral y antes de irte a la cama, puedes hacer una caminata a marcha rápida durante una hora, te permitirá quemar calorías mientras conoces la ciudad donde estás.
Puedes completar la sesión de caminata con entrenamiento abdominal en la habitación del hotel o en un parque, incluye además algunas flexiones de pecho y si consigues barras puedes hacer dominadas y algunas paralelas.
Come saludable
Es sabido que los hoteles brindan los tentadores desayunos continentales que incluyen de todo: desde tostadas de pan integral a bacon y huevos revueltos. Para no exagerar, aunque se esté en un hotel hay que comer como en casa: bien sano, evitando las comidas que sobrecargan el organismo y hacen pesada la digestión.
A la hora del almuerzo y la cena, comer en restaurantes es denominador común para los trabajadores viajeros, busca en el menú aquellos platos que contengan poca grasa y te proporcionen los nutrientes que tu organismo requiere.
Una ensalada con aderezo de limón o mostaza, pollo o pavo a la plancha, patatas y verduras al vapor, acompañadas con un zumo sin azúcar añadida e inclusive una copa de vino para acompañar tu comida.
Seguro puedes pedir comidas sabrosas, nutritivas bastante similares a lo que estás habituado a comer en casa, busca que sea agradable y saludable. La idea es disfrutar de lo que comes mientras te beneficias de tus estancias fuera como si estuvieses en casa.
No olvides incluir en tu equipaje los suplementos y vitaminas que estés usando, si es posible incluye algunas raciones de aislados protéicos para seguir tu rutina de nutrición como si no hubieses viajado cientos de kilómetros, no ocuparán mucho espacio en la maleta y te facilitarán las cosas en aquellos sitios donde se haga dificil escoger platos realmente nutritivos.
Siempre hidratado
Una regla a tener siempre en cuenta, estés de viajes o en casa, la hidratación es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Bebe suficiente agua durante el día, tal como lo haces siempre y si hace calor o es verano aumenta un poco la ingesta de líquidos.
Es fundamental mantener la hidratación tanto en el avión, como en la oficina, en el hotel y durante al entrenamiento. Entre 3 y 4 litros de agua por día evita deshidrataciones, calambres u otros trastornos, y es una sana manera de limpiar el organismo.
Puedes incluir, además del agua, algunos zumos de frutas, bebidas energizantes y deportivas según los requerimientos de cada momento, para reponer nutrientes, minerales y energía tanto después de una agotadora sesión de trabajo como durante y posterior al entrenamiento.
Como ves, no es muy dificil mantener los hábitos de nutrición y entrenamiento cuando estamos de viajes, la próxima vez que la empresa te envíe a atender obligaciones laborales en otra ciudad no olvides poner en práctica estas sugerencias.


