La montaña en invierno (II)

Seguimos con esta miniserie sobre la montaña en tiempo hibernal. En el primer artículo hablamos sobre el frío como elemento principal a tener en cuenta en nuestras salidas.
Esta vez, me gustaría hablarte sobre otros elementos importantes a tener en consideración. Más concretamente, intentaremos cerrar lo que se denomina elementos del paisaje hibernal. Estos son el viento, la niebla y el sol.
Pero antes de entrar en ellos, debemos detenernos en nuestro eterno compañero: el frío. Podríamos dedicarle un artículo entero, y es que debemos recordar que el entrenamiento en invierno es totalmente diferente, y voy más allá, junto con la nieve es el elemento que más determinará nuestra forma de actuar en montaña, a parte de nuestra preparación física para deportes de invierno.
De hecho, la mayoría de muertes hibernales en montaña se producen precisamente por la congelación, y cuántas veces hemos visto a uno de aquello intrépidos alpinistas con los dedos amputados por culpa del frío.
La primera consideración esencial es que no hace falta estar a -15 grados centígrados para pasar frío. Debemos llevar un equipamiento adecuado para no exponernos de forma tonta al frío. Cabe entonces vigilar de forma muy considerable, tener las diferentes partes del cuerpo tapadas, y en caso de congelación, encontrar una fuente de calor.
Dejando de lado el frio, nuestro segundo compañero en el ranking es el viento. La mayoría de veces es más bien agotador, molesto hasta límites insospechados e insoportable. Para hacernos una idea, en los pirineos podemos llegar a los 100 km/h, y en la Antártida se han registrado incluso vientos a 327 km/h. Pero seamos sinceros, una ligera brisa que nos azote de forma constante, puede provocar una entrada de frío constante por alguna zona del cuerpo, y esto a su vez, hacernos perder de forma rápida calor corporal. Mortal.
La niebla, aunque no está siempre presente, es otro elemento a tener en cuenta. Los ingleses lo llaman white out, es básicamente el efecto lumínico que tiene la niebla sobre la nieve, y que básicamente hace que no sepamos ni donde estamos ni hacía donde vamos. Incluso provoca faltas de equilibrio y mareos. Algo muy peligroso, más si estamos combinando nuestra ascensión con algo de alpinismo.
Para acabar los elementos del paisaje hibernal, citaría el sol. Por una parte, el sol hace aparición muchas menos horas, lo que reduce nuestros campos de acción, y además, calienta más bien poco. Pero lo que realmente es importante es su reflejo en la nieve y la niebla, esa radiación, puede resultar el doble de fuerte que a nivel del mar, por lo tanto debemos protegernos incluso en días grises.

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