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Carros de fuego, o Chariots of Fire en su original en inglés, es una película de los años 80 basada en hechos reales que nos explica las peripecias y motivaciones de los atletas británicos que participaron en las olimpiadas de París 1924. Este año que las olimpiadas se celebran en Londres, no está nada mal hablar un poco de esta película, considerada una de las mejores del genero deportivo y motivacional, y que en su guión tenemos algunas de las frases más increíbles que podemos considerar en una película.

Es uno de aquellos films completamente esencial para cualquier atleta o deportistas que pretenda llegar a ciertos niveles de rendimiento. Aprovecho esta película para hablaros un poco de todo lo relacionado con los motivos para ganar, ya que Carros de fuego nos explica justamente diferentes motivaciones que llevan a los deportistas a conseguir sus respectivas medallas en París 1924.

Una escena de carros de fuegoEn ella por ejemplo, podemos ver como los diferentes deportistas gastan toda su juventud y talento entrenando duramente por diferentes motivos, ninguno de ellos es poco importante. Por ejemplo, vemos que una de las motivaciones es por la fe, o por querer demostrar al mundo la superioridad personal, incluso encontramos la motivación de superación por razón de clase. Analizar y disfrutar de estas motivaciones es algo especialmente entretenido, pero lo esencial es comprobar como en ninguna de ellas está el «ganar por ganar», a todos ellos les mueve algo dentro, que les hace esforzarse y llegar más allá de sus simples cualidades físicas

Carros de fuego nos recuerda que para conseguir éxito en el deporte, y porqué no decirlo, también en la vida, es esencial tener en cuenta todo lo que viene siendo las motivaciones interiores, y jamás poner por delante de estas el ganar por ganar. Ya que sin unas motivaciones fuertes y poderosas, no podremos jamás conseguir éxitos deportivos o de cualquier otro índole.

Por tanto, y en resumen, Carros de fuego nos demuestra una vez más que hay que ser muy bueno, en muchos más sentidos que el físico, para realmente conseguir ser el mejor, y que antes de preguntarnos si somos capaces de ganar, debemos preguntarnos si tenemos motivos poderosos para hacerlo, si somos dignos, y entonces podremos llegar donde queramos.