Las salas de fitness o de musculación se han hecho recientemente con estos nuevos aparatos, muy en boga entre el público amante del deporte y del mantenimiento de la forma física, cuyo principio se basa en los efectos de las vibraciones. El entrenamiento es relativamente corto, y consiste en mantener diferentes posturas sobre la plataforma vibradora.
Estas sesiones tienen propiedades orientadas a la mejora de la figura corporal, el adelgazamiento, y la mejora de los rendimientos motrices.
Estos mensajes publicitarios que venden resultados espectaculares han permitido seducir a un amplio público, especialmente entre aquellos deportistas que han descubierto un nuevo tipo de entrenamiento.
La paradoja
Las sociedades que comercializan estos aparatos evocan los efectos positivos de las vibraciones en la mejora de los rendimientos y del bienestar en general. Sin embargo, desde hace varios años, todo se focaliza para limitar los efectos perjudiciales que este tipo de plataformas tienen en los deportistas.
Los efectos de las vibraciones para la salud:
. Efectos tendino-musculares: las vibraciones favorecen la aparición de tendinitis, periostitis, roturas musculares.
. Efectos osteo-articulares: el efecto vibratorio estimula los osteoclastos (destrucción de los cartílagos) y acelera la renovación cartilaginosa.
. Efectos vasculares: alteración de la elasticidad de las paredes de los vasos de microcirculación, facilita la aparición de varices.
. Estructuras nerviosas: neuralgias, aparición de neuromas.
Este nuevo tipo de entrenamiento puede integrarse en el marco de una diversificación en la preparación física general, pero como algo ocasional. El entrenamiento sobre una superficie vibratoria no es algo tan revolucionario. El éxito responde a un fenómeno de moda, actualmente muy extendido. Pero, no os esperéis a que consiga hacer milagros.
