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La población de la Unión Europea vive más tiempo, pero no forzosamente con mejor salud, destaca un informe publicado conjuntamente entre la OCDE y la Comisión Europea. La parte de la población con más de 65 años ha aumentado en la Unión Europea, pasando de menos del 10% en 1960, a cerca del 20% en 2015, y debería alcanzar cerca del 30% de aquí a 2060.

La esperanza de vida supera los 80 años en 18 de los Estados miembros. Pero esto no es forzosamente un signo de buena salud, puesto que 50 millones de personas en la Unión Europea sufren enfermedades crónicas.

Algo más de medio millón de personas todavía en edad de trabajar muere de enfermedades crónicas cada año.

Aumento de la esperanza de vida

Según otro informe de la OMS, en 30 años, la esperanza de vida de los europeos ha aumentado en 5 años. Esta constatación se ve matizada por disparidades todavía muy importantes entre sexos, entre grupos de población y entre países. Podemos encontrar más información en la Infografía de Medigo.

Medigo

Las desigualdades que persisten, o que se agravan en algunos casos, deben ser una prioridad de la acción colectiva, destaca la OMS, que compara cada 3 años los indicadores de salud de la región europea, entendida en su sentido más amplio.

El informe se basa en 53 países, unos 900 millones de habitantes. En 2010, la esperanza de vida en el momento del nacimiento varía de los 68,7 años en Kazakhstan a los 82,2 años en Suiza, es decir una diferencia de más de 15 años.

Francia se sitúa en décimo lugar, después de Israel, de Italia y de España, entre otros. El alargamiento global de la duración de vida se explica concretamente por una reducción de las muertes relacionadas con las enfermedades cardiovasculares, gracias a la lucha contra factores de riesgo como la hipertensión, la tasa alta de colesterol, la diabetes, y también debido a la mejora de las condiciones socioeconómicas.

El alcohol responsable del 6,5% de la mortalidad

La OMS apunta igualmente a la reducción de ciertas causas relativas a la muerte. La mortalidad atribuible a los accidentes de carretera ha caído en un 50% desde 1990. Tras un aumento en los años 90, las tasas de suicidio se han reducido de un 24% a un 40%, en función de las regiones. Una bajada ralentizada desde la recesión económica de 2008. Igualmente, las tasas de mortalidad infantil y materna se han reducido en más de un 50% desde hace 20 años.

La región europea conoce hoy en día la más baja mortalidad infantil del mundo. Aproximadamente el 70% de las muertes sobrevienen después de los 65 años, tras varios años de enfermedad.

Las enfermedades cardiovasculares son responsables del 50% de las muertes, con tasas más altas en los hombres.

Niño-anciana

El cáncer está en el origen del 20% de las muertes, pero es de hecho la primera causa de mortalidad en los menores de 65 años. Los tumores pulmonares son los más mortíferos, así como el de colon y el de estómago.

Hoy en día los principales factores de riesgo para la salud de los europeos son el tabaquismo y el uso nocivo del alcohol, recordando que este último es responsable del 6,5% de la mortalidad en la zona europea.

Finalmente, las enfermedades transmisibles, incluso si son menos frecuentes que en el resto del mundo, siguen siendo una fuente de preocupación. Esto ocurre con la tuberculosis, por razón del desarrollo de formas resistentes a los antibióticos. Las muertes imputables a esta enfermedad se han reducido en un 30% desde 1990.

En la Unión Europea una de cada 5 personas continúa fumando, y el 16% de los adultos son obesos, frente al 11% en el año 2000. La obesidad, junto con el consumo excesivo de alcohol, constituyen problemas cada vez más importantes en muchos países de la Unión Europea. Se trata de la mayor región del mundo consumidora de alcohol.

Los cambios necesarios

El envejecimiento de la población y las tasas crecientes de enfermedades crónicas combinadas con problemas socioeconómicos hacen necesario un cambio en los cuidados de la salud.

Como consecuencia de la prolongación de la esperanza de vida, el número de europeos mayor de 65 años aumenta. Debería representar más del 25% de la población total de aquí a 2050, según las proyecciones de la OMS.