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La higiene íntima parece haberse convertido en el nuevo credo de los hombres de hoy en día. En cualquier caso, conviene diferenciar bien entre refinamiento y virilidad, teniendo en cuenta las verdaderas exigencias del sexo.

Ciertamente, en materia de higiene íntima, los hombres han subido varios peldaños en los últimos años, y todo por la preocupación de una moda que impone la limpieza sin olor. A la higiene de la ducha matinal puede añadirse la que se efectúa antes de una relación sexual, o después de esta. Sin olvidarse de la que se practica en los vestuarios o gimnasios. La tendencia está en mantener limpio el sexo, incluso con exageración. Sin embargo, relacionados con un exceso de higiene, aparecen ciertos problemas colaterales.

Las claves de una buena higiene íntima

Ciertamente, la higiene íntima es importante, y las bases son sencillas. Debajo de la ducha conviene enjabonarse con un producto suave todo el cuerpo, y sobretodo enjuagarse bien. Además, conviene insistir en la zonas pilosas, particularmente las axilas y el pubis, aunque con más delicadeza en esta última.

BañoPara el pene, se debe dejar correr agua sobre el sexo con el prepucio descubierto. Es inútil frotar en exceso. Recordemos que la piel del pene es más fina que la del resto del cuerpo. Otro detalle importante: el secado, para evitar una humedad persistente en esta zona.

Dedicándole un verdadero culto a la limpieza, la sociedad se enfrenta a cualquier tipo de olor y transpiración, percibidos como molestos. El objetivo está en oler bien, y no exhalar un mal olor corporal por culpa de la sudoración. Esto es verdad en mayor medida si se es proclive al sexo oral. En todo caso, es inútil frotar demasiado el pene para lavarlo bien. Basta con dejar correr el agua jabonosa.

Aceites de masaje, lubricantes e higiene íntima

Nuestros juegos eróticos han diversificado las materias en contacto con el sexo. La moda de los masajes eróticos como preliminares del sexo se lleva la palma. En cualquier caso conviene tener cuidado con todo lo que es aceitoso, puesto que puede provocar irritación o alergias. En el caso de un pene pegajoso, se impone una limpieza con un jabón suave. En cuanto a los lubricantes, normalmente contienen una fórmula como la de los geles, por lo tanto se limpian con facilidad. Basta con darse una ducha.

Tras mantener una relación sexual, algunos hombres experimentan la sensación de lavarse, y particularmente las partes íntimas. El hecho de haber mantenido una relación sexual no requiere obligatoriamente una ducha. En condiciones normales, el sexo de la mujer está cubierto por una flora equilibrada. Los lactobacilos que la componen impiden la proliferación de los gérmenes patógenos por inhibición de su crecimiento. Sin embargo, en caso de período de reglas o de presencia de espermicidas, conviene pasar por la ducha.