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Darse una ducha todos los días es algo en lo que pensamos habitualmente. Sin embargo, no tenemos el reflejo de limpiarnos la nariz a diario. Curiosamente, se trata de un hábito que permite protegerse de las infecciones, enfermedades y mejorar el bienestar respiratorio.

Una buena higiene nasal pasa principalmente por una buena higiene de vida. El deporte y las actividades de ocio contribuyen a prevenir las infecciones del aparato respiratorio, así como la ventilación frecuente del domicilio, la ausencia de nidos de polvo, la humidificación de la atmósfera en caso de calor seco, y por supuesto, la ausencia de tabaco, activo o pasivo.

Pero una buena higiene nasal pasa también por una limpieza frecuente, no agresiva, de las fosas nasales. No solamente en caso de resfriado o de nariz taponada, sino a diario, al mismo nivel que la higiene bucodental o la higiene corporal. Por lo tanto, hay que sonarse y proceder a lavados nasales frecuentes con agua de mar.

agua de mar

La higiene nasal

Las farmacias suelen presentar muchos productos para limpiar la nariz en caso de congestión nasal, sobre todo durante el invierno. No obstante, es un gesto que normalmente reservamos cuando estamos resfriados, o por prescripción médica.

La realización frecuente de un lavado nasal tiene muchas ventajas:

  • Previene y trata las infecciones rinofaringeas.
  • Mejora el bienestar respiratorio frente a la contaminación medioambiental a través de la eliminación de partículas que se depositan sobre la mucosa y que ocasionan una inflamación local.
  • Limita las alergias e impide que se provoque una reacción alérgica local nasal. Restaura la actividad fisiológica nasal.

Frecuencia de la higiene nasal

higiene nasal

La frecuencia de los lavados viene dictada por la necesidad y la eficacia de estos cuidados locales. El líquido nasal salado isotónico no es tóxico y no conlleva ningún intercambio con el organismo. Por lo tanto, no hay límite teórico al número de lavados diarios. Cuando el lavado se impone, debe efectuarse unas 2 veces al día, seguido del uso del pañuelo para la expulsión de todo el agua introducida. Algunas patologías crónicas nasales requieren de 3 a 6 usos diarios.

Para que la limpieza nasal sea eficaz, debe ser lo más simple posible. Cuando se sufre un resfriado o una rinitis alérgica, la acción preventiva del lavado nasal combate las infecciones rinofaringeas, y las rinitis alérgicas. Por lo tanto, su uso es aconsejable en pacientes con cierta fragilidad o con problemas de alergia.

Consecuencias de una mala higiene nasal

alergia

A diario, las molestias frente a la contaminación, o la fragilidad frente a las infecciones y las alergias, requieren un lavado higiénico nasal, seguido de la acción de sonarse, combinado con otros tratamientos para limitar el riesgo de contagio hacia los senos, los oídos, la garganta y los bronquios.

La nariz es un filtro y un climatizador que conviene pensar en lavar con frecuencia para respirar mejor. Este es un consejo mucho más importante en periodos de propagación de virus respiratorios.

Razones para lavarse la nariz

La mucosa nasal es la primera barrera respiratoria de protección contra los contaminantes, los alérgenos, las bacterias, los virus. Lavarse la nariz con frecuencia permite desprenderse de todos estos agentes patógenos que, manteniéndose en la mucosa, terminan por inflamarla. De esta forma, se desatascan las fosas nasales y se reduce la molestia respiratoria.

Beneficios y patologías

Este gesto de primera intención a base de agua de mar puede ser fundamental en los bebés y en los niños, porque no saben sonarse. También es útil en caso de rinofaringitis, de sinusitis no complicada, y de rinitis alérgica.