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La práctica del running y el cardio no son las únicas soluciones deportivas para perder peso. La musculación también es un excelente medio para adelgazar.

Si vemos “deporte” y “perder peso” en la misma frase, todo el mundo va a pensar en primer lugar en la práctica del running. Es verdad que el hecho de correr, o de forma más general, de practicar ejercicios cardio, parecen los más eficaces a la hora de eliminar los kilos superfluos. No obstante, esta idea no es totalmente exacta.

El cardio, no tan eficaz

Para tener un cuerpo definido, también conviene acudir a un gimnasio. En el gimnasio, conviene dejar de lado la idea de que no por levantar muchas mancuernas se va a forjar un cuerpo de bodybuilder.

A la inversa, si el cardio es excelente para controlar el peso, no permite adelgazar concretamente. Un ejemplo lo ilustra bien: corriendo 3 veces por semana durante 30 minutos, tan solo se adelgaza el equivalente calórico a una gran hamburguesa. Por tanto, va a hacer falta correr un tiempo más prolongado para perder entre 2 y 3 kg.

Si bien no podemos aconsejar dejar de lado totalmente el running, puesto que es excelente para una correcta higiene de vida, podemos incitar a completarlo con un poco de musculación.

Peso y musculación

Perder peso con la musculación

Si se pretende perder peso en un gimnasio, o incluso en casa, conviene trabajar un gran número de músculos. Algunos ejercicios son prioritarios, tales como las sentadillas o las flexiones. Estos movimientos conllevan un aumento de la producción de adrenalina y noradrenalina, que se fijan en los adipocitos, y provocan la liberación de la grasa en cuestión, los triglicéridos.

Por desgracia, todo no es tan sencillo. Algunos adipocitos son más resistentes que que otros e impiden la liberación de los famosos triglicéridos. En el hombre, estas células se encuentran concretamente a nivel de la cintura abdominal, lo que explica por qué no es tan sencillo perder barriga.

Una cuestión de testosterona y de hormonas del crecimiento

Las sesiones de musculación intensas y frecuentes son indispensables para perder peso. La secreción de testosterona y de hormonas del crecimiento relacionadas con este tipo de práctica intensiva favorecen la síntesis de proteínas y el aumento de músculo. En otros términos, esto ayuda a recuperar un cuerpo esbelto y firme.

Estas dos hormonas son los mejores aliados para mantener la línea. Además de la fabricación de proteínas, la testosterona y las hormonas del crecimiento permiten una mayor utilización de los lípidos por parte de los músculos. Se queman más calorías y se consume más cantidad de grasa. Tras este tipo de sesión de musculación intensiva, es bueno volver a practicar un poco de ejercicio cardio.

Finalmente, elaborando un programa equilibrado, y combinando inteligentemente el cardio y la musculación se puede aumentar el metabolismo basal. Si se considera que un kilo de músculo ayuda a consumir 80 kilocalorías al día, es posible consumir cerca de 30.000 kilocalorías al año, es decir unos 4 kg de grasa. El aumento de músculo, al tiempo que se pierde peso, es por tanto posible.