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Después del deporte, un buen baño

El agua caliente, todo el mundo lo sabe, es un buen método para calmarse. Tras un esfuerzo corporal intenso, tomarse un baño a 37º o 38º es lo mejor para recuperar cierta forma de serenidad, tanto física como psicológica. Al contacto con el agua y su temperatura, todas las tensiones corporales y mentales se calman.

Pero con mayor intensidad, los músculos se relajan. Para un efecto mayor, lo ideal es añadir al agua un producto relajante. Para esto se puede utilizar un aceite esencial con propiedades calmantes, sales, u otro tipo de productos a base de burbujas.

Para beneficiarios, y sobre todo para optimizar las virtudes de ese instante acuático, daos en la zona de la nuca con un buen chorro de agua caliente y por la zona alta de la espalda. Estos puntos suelen ser las zonas localizadas de las contracciones musculares.

Después del deporte, el automasaje

No hay nada como una sesión de masajes para relajar los músculos doloridos tras una actividad física. La primera técnica de automasaje para un momento de relajación es la digitopresión. Consiste en ejercer presiones en puntos localizados, utilizando únicamente la punta de los dedos.

Relajarse tras una sesión de fitness 1Es particularmente eficaz para aliviar los dolores musculares, sus efectos se resienten inmediatamente. Esta técnica de cuidados es igualmente un excelente remedio contra el cansancio. En materia de automasaje, podéis optar por la reflexología de los pies que consiste en evacuar cualquier tipo de tensiones con un masaje en la planta de los pies.

Actuando sobre algunos puntos muy precisos, vuestro cuerpo se encontrará mucho más relajado. Todos los músculos solicitados durante el esfuerzo físico se verán mucho más distendidos.

Después del deporte, la relajación

Tras una actividad física, haced una limpieza de vuestro espíritu. Hay que relajarse. Existen muchos métodos de relajación, como por ejemplo la sofrología.

A medio camino entre el yoga y la hipnosis, esta técnica se puede practicar antes de una sesión de deporte, y se adapta muy bien para subir la moral si sentís que vuestro cuerpo está cansado y que no podéis con él. El principio de la sofrología se asimila a un viaje inmóvil.

Se trata esencialmente de visualizar ciertas imágenes agradables, con los ojos cerrados. Este método de relajación es también una buena forma de tomar conciencia del propio cuerpo, de identificar las necesidades, y de percibir todas las sensaciones. Generalmente, una sesión de sofrología dura unos 20 ó 30 minutos.