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Mucho se habla sobre la importancia de trabajar en un entrenamiento físico todas las partes del cuerpo por igual, sobre todo cuando se trata de zonas antagónicas que necesitan reforzarse a la par ya que un desequilibrio entre ellas puede resultar importante si no se hace un trabajo correcto.

Los músculos antagonistas son aquellos que están uno detrás del otro como por ejemplo: espalda-pecho, biceps-triceps o cuádriceps-femorales, siendo habitual observar que en los gimnasios la mayoría de las personas entrenan algunos músculos con mayor énfasis pero sin un principio científico que avale tal actitud.

Cuando se habla de músculo agonista y antagonista se hace referencia a que el primero es el que ejerce la función del movimiento (bíceps en el caso de flexión de codo) mientras que el antagonista es el que realiza la función opuesta (tríceps con la extensión de codo).

Cuando se realiza un entrenamiento inadecuado los resultados en el desarrollo muscular no son los buscados y hasta pueden poner en riesgo sus articulaciones, por ello es tan importante aprender a trabajar todos los músculos de manera correcta.

El error principal es cuando una persona que entrena habitualmente comienza a ver que algunos músculos se desarrollan más y por una cuestión estética se centra en entrenarlo más en detrimento de su antagónico.

Asimismo, un mal entrenamiento físico también puede darse por desconocimiento y por ello resulta interesante hacer un repaso para conocer los principales músculos que habitualmente se entrenan y que necesitan también acompañar ese trabajo incluyendo los músculos antagónicos.

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Beneficios del entrenamiento de los músculos antagónicos

Una de las principales ventajas del entrenamiento de los músculos antagónicos es el tiempo que se ahorra trabajando todos estos músculos seguidos, pero también existen otros beneficios:

  • Recuperación activa: al entrenar un músculo antagónico dentro de una superserie es posible hacer un mayor trabajo en menos tiempo pues mientras el primer grupo se recupera el segundo grupo está siendo trabajado sin problema.
  • Inhibición recíproca: Este principio dice que cuando un músculo se contrae lo que hace es enviar una respuesta inhibitoria a su antagonista como una suerte de mecanismo de protección. Por ello, si se trabajan un músculo y su antagónico inmediatamente después se mitiga su inhibición recíproca aumentando el rango de movimiento del músculo.
  • Sinergia entre músculos antagonistas: Un ejemplo sirve para ver claro este beneficio, pues si se trabaja mucho el pecho y poco o nada la espalda, el potencial de crecimiento del pecho se verá limitado precisamente por su antagonista. O sea que los músculos antagonistas entre sí pueden limitar re forma recíproca su crecimiento.

Desde 1988 y gracias a los estudios llevados a cabo por Barratta se conoce lo importante de trabajar la musculatura antagonista, siendo un proceso de estabilización de las articulaciones.

Estos estudios han demostrado que el entrenamiento de los músculos antagónicos es determinando para mantener una distribución equilibrada de presiones sobre las articulaciones, evitando sufrir lesiones u otros problemas a largo plazo.

Una tensión incorrecta de la musculatura antagonista, junto con músculos excesivamente hipertrofiados aumenta de manera exponencial el riesgo de sufrir lesiones graves, por ello es tan importante mantener un equilibrio estructural cuando se diseña y organiza todo el plan de entrenamiento físico.