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Con el objetivo de aumentar la forma física, y pensando que se hacen bien las cosas, las deportistas suelen cometer algunos errores alimenticios. A continuación presentamos algunos de estos errores más frecuentes que debemos conocer bien para evitarlos.

Queriendo aumentar la masa muscular, se consumen proteínas en grandes cantidades. Sin embargo, el exceso de proteínas es nefasto para la salud, y puede provocar ciertas lesiones renales. Se debe conocer que sobretodo es el entrenamiento el que contribuye a un aumento de la masa muscular, mientras que la necesidad de proteínas sólo se resiente cuando se hace un esfuerzo intenso y de manera repetida.

Las barritas energéticas y otros productos azucarados se suelen consumir por las mujeres que hacen deporte, proporcionando un aporte excesivo en glúcidos, con un alto índice glicérico. Este consumo se hace en detrimento de otros nutrientes necesarios (como los glúcidos con un índice glicérico bajo), llevándonos al final a un picoteo constante para saciar el hambre.

Boxeador entrenandoLos alimentos con un índice glicérico elevado se deben limitar: azúcar, postres azucarados, pasteles, sodas, bebidas azucaradas, harinas blancas, cereales refinados, arroz blanco, patatas…

Los alimentos con un índice glicérico bajo se deben potenciar: sustitutivos del azúcar, harinas completas, cereales completos, arroz completo, verduras, legumbres…

Las mujeres que hacen deporte suelen consumir muchos lípidos, particularmente ácidos grasos saturados, lo que termina desequilibrando su alimentación. A veces, pasa lo contrario, que ciertas mujeres deportistas, concretamente las gimnastas, limitan mucho el consumo de lípidos.

En ambos casos, la actitud frente a las grasas de los alimentos es nefasta. Los lípidos son indispensables para el equilibrio nutricional, y deben ser consumidos en la cantidad justa, ni mucho, ni poco.

Tomar complementos sólo está indicado para situaciones particulares y por prescripción facultativa: régimen hipocalórico impuesto para ciertas prácticas deportivas, pruebas de entrenamiento en un entorno extremo, fuerte desgaste energético, etc.

Además de estos errores, resaltan tres tendencias generales:

  • Las deportistas no beben el agua necesaria,
  • no se consumen suficientes frutas y verduras,
  • no se consumen suficientes productos lácteos.