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En la Grecia antigua, durante las Olimpiadas las mujeres no solo no podían participar en las competiciones, si no que directamente se les prohibía la asistencia a los juegos y estaba vetado para ellas todo lo que tuviera relación con la práctica deportiva.
Por fortuna, hemos evolucionado y estas restricciones han sido completamente superadas, pero aún así, el deporte competitivo entre hombre y mujer sigue siendo muy dispar, ya que en deporte de elite muchas barreras se levantan para ellas, empezando por las sociales y psicológicas, en este sentido, es obligado mencionar que socialmente el deporte femenino está, descaradamente y de forma muy errónea, considerado como un deporte de segunda fila.
La mujer y el deporte 1Así vemos a grandes deportistas en todos los deportes completamente infravalorados, sin el reconocimiento mediático, social y económico. Solo hay que ver las diferencias entre el fútbol masculino y femenino.
Además, uno de los problemas más grabes, es que simplemente, las mujeres deben dejar en muchas ocasiones la práctica deportiva de elite, por cuestiones como el embarazo o la menstruación. Estos condicionantes, que los hombres no pueden ni llegar a imaginar, están siendo en los últimos años altamente estudiados y analizados, para poder dar respuesta a las necesidades que derivan de ellos, y así poder aumentar fehacientemente el rendimiento de la deportista.
Aún así, la realidad es más cruda si bajamos al deporte amateur, donde las mujeres dejan de practicar deporte en la mayoría de los casos, en el momento en que encuentran un mejor trabajo, no tienen un grupo de amigas que practiquen deporte, o simplemente porque piensa que desarrollando musculatura se convertirá en el culturista del cuarto piso de su escalera.
Estos condicionantes estéticos son también muy importantes, pero gracias a la popularización de los gimnasios se está empezando a quebrantar, aún así, queda por superar el que las mujeres puedan hacer deporte por el puro placer de hacerlo, cosa que ya hacen los hombres, y no por intentar mejorar simplemente su estética, cuando se logre este paso, habremos avanzado de forma considerable en la igualdad de género.