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La somnolencia diurna excesiva se manifiesta por unas ganas de dormir involuntarias a lo largo de la jornada, de una forma más o menos controlable. Esto genera una sensación subjetiva de falta de atención y necesidad de luchar para resistirse a las ganas de dormir, y para mantener un nivel de vigilancia suficiente a la hora de realizar diferentes actividades cotidianas.

Éste es el síntoma principal de la narcolepsia. Contrariamente a los insomnios, los pacientes se quejan rara vez de la somnolencia diurna. Sin embargo, afecta considerablemente a la calidad de vida, con una disminución de los rendimientos escolares y profesionales, y puede conllevar graves consecuencias.

Esta sensación de sueño es habitual en cerca de un 8% de la población. Esta afección no deja de tener consecuencias, puesto que un 6% de los afectados reconocen haber conducido con sueñohombre cansado alguna vez. No obstante, dos de cada tres conductores detuvieron el vehículo para descansar. En cualquier caso, este síntoma multiplica por ocho el riesgo de accidentes. Además de ser un factor de riesgo de accidente grave, la somnolencia diurna excesiva es un síntoma revelador de eventuales problemas respiratorios del sueño, y particularmente de las apneas nocturnas.

La falta de sueño

En la mayoría de los casos, y particularmente en los adolescentes, este síntoma suele ser el resultado de una acumulación de sueño. Una buena forma de verificarlo es comparando el número de horas de sueño en período de trabajo, con el de las vacaciones. En ciertos países, las somnolencias se tratan con melatonina.

Algunos consejos

  1.  Acostarse, y sobretodo levantarse, con un horario regular.
  2.  No consumir estimulantes al final del día (cafeína, nicotina).
  3.  Suprimir la ingesta de alcohol. A pesar de que pueda facilitar la inducción al sueño, termina por perturbarlo a lo largo de la noche.
  4.  No comer demasiado antes de irse a la cama.
  5.  El ejercicio físico ayuda a mejorara la calidad del sueño, pero se debe evitar hacerlo una hora antes de irse a la cama.
  6.  Minimizar la temperatura, la luz y el ruido.
  7.  Elegir una buena cama, en función de las preferencias personales (colchón, almohada).
  8.  Evitar la televisión, el trabajo, o la lectura una vez que se está metido en la cama.