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El yoga hatha responde a las necesidades de los occidentales de hoy en día. Aborda primeramente el contacto con la existencia, con el cuerpo físico, antes de comenzar un trabajo en profundidad. Bien utilizamos poco nuestro cuerpo, o bien abusamos de él. Tenemos dolor de espalda, y en las articulaciones. La vida moderna que exige de nosotros largas horas en posición sentada, en el coche, delante de la televisión, ante el ordenador, impone tensiones físicas a las que el cuerpo no está bien preparado.

Habitualmente recurrimos a medicamentos para enmascarar el dolor, sin buscar a conocer las causas reales. La flexibilidad y la sensibilidad que teníamos como niños desaparecen a medida que acallamos la voz interior de nuestro cuerpo.

La práctica del yoga hatha, que pretende fortalecer, purificar, insuflar energía al cuerpo, permite una toma de conciencia creciente de nuestro ser. Poco importa el estado físico en el que nos encontremos cuando empezamos, para practicar yoga, basta simplemente con tener un cuerpo y estar vivo. Después de haber favorecido esta toma de conciencia física, el yoga hatha desarrolla grados superiores de conciencia. Este camino físico hacia la espiritualidad es una de las características del Hatha Yoga, lo que hace la diferencia entre la práctica del yoga y la de la gimnasia.

Hombre en postura de yoga

La práctica del yoga hatha induce beneficios físicos, mentales, emocionales y espirituales. Desde el comienzo, se nota un crecimiento de la flexibilidad física y de la serenidad, se toma conciencia del estado físico y mental.

Entre los beneficios físicos del yoga, se nota una fuerza creciente, una flexibilidad y una resistencia mayores. Con diferencia de muchas actividades deportivas, el yoga hatha recurre a todos los músculos del cuerpo, lo que evita un trabajo desequilibrado que podría ocasionar daños. El yoga favorece el equilibrio, la sujeción, la agilidad y la gracia. Purifica y tonifica los órganos y favorece los procesos como la digestión.

El acento puesto sobre las técnicas de respiración permite respirar en mayor profundidad, con más plenitud, incluso cuando no se practica yoga. El yoga hatha atenúa igualmente el estrés, la tensión emocional y los cambios de humor. Los practicantes de esta disciplina observan un refuerzo de su sistema inmunitario, una reducción de los síntomas menores crónicos, una mejora de la circulación sanguínea y de la tonicidad de la piel y mayor energía. Unas posturas específicas tonifican y masajean los órganos internos, estimulan el tiroides y otras glándulas.

El yoga hatha permite aliviar ciertos síntomas físicos o problemas de salud como los dolores de cabeza, de espalda, el estrés, el insomnio, el asma, los cólicos. Tiene un efecto positivo sobre todo un conjunto de patologías, benignas o severas, como el cáncer o las esclerosis, pasando por la hipertensión o la hipotensión arterial y las enfermedades cardíacas. El yoga hatha es igualmente muy beneficioso para calmar cualquier tipo de angustia.