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Como la inmensa mayoría de las disciplinas de artes energéticas asiáticas, el Qi gong no está concebido para trabajar la masa muscular ni favorecer los rendimientos. Tiene por objeto reforzar la energía corporal y vital, también llamada «qi». Para alcanzar los objetivos, hay que hacer movimientos y sesiones de respiración que estimulen ciertos puntos de acupuntura y ciertos meridianos.

De esta actividad cerebral saldrá un «qi» más potente que tendrá efectos positivos sobre la libido. Es cuando una persona toma conciencia de su cuerpo y de su capacidad. Es una forma de soltar lastre y estar finalmente dispuesto para el placer. Pero para comprobar los resultados, se requiere una práctica regular y asidua, puesto que el efecto es más sutil.

De manera natural, la sexualidad se desarrolla con el tiempo. Pero hará falta que la pareja ajuste su sensibilidad para que estén en correcta armonía. Si no se está muy dispuesto para el qi gong, se puede probar con el yoga, el wutao o el tai-chi-chuan. Estas artes actúan también sobre el conjunto del cuerpo y del espíritu.

El fitness, una técnica afrodisíaca

Los esfuerzos constantes son a menudo marcados por efectos físicos: mayor capacidad respiratoria, mejor condición física, un cuerpo más dinámico, y sobre todo, un mejor drenaje de las zonas sexuales. En paralelo, el organismo produce más neurotransmisores Hombre sexy desnudoantiestrés y vigorizantes y más hormonas sexuales vitales.

Este cóctel natural puede rivalizar sin complejo con cualquier afrodisíaco. Así, se produce una mayor confianza en uno mismo y se puede ser más dinámico. Total, la persona se convierte en alguien más deseable. Favorecer la testosterona es el secreto y el motor de la sexualidad femenina. Estimulada, se verá en mejor disposición para desear a su amante y poder complacerle en el sexo. Desde las primeras sesiones, se puede comprobar los efectos afrodisíacos del fitness.

Pero el resultado alcanza su cumbre real sólo después de 3 a 6 meses de práctica intensiva. Si no te gusta el fitness, se puede probar con la musculación o un deporte «más «explosivo» como el squash o el tenis. En caso contrario se puede practicar natación, roller o salir a correr.