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El lumbago es un dolor que se localiza en el segmento lumbar de la columna vertebral, es decir en su parte inferior. La lumbalgia designa un dolor a nivel de las vértebras lumbares.

Este dolor concierne a varias estructuras, como son los discos intervertebrales, los ligamentos, los músculos, y la raíces nerviosas. Puede ser un dolor agudo, entonces es lo que llamamos el clásico «lumbago», y puede ser crónico, provocando a veces un verdadero estado de invalidez.

Las causas de la lumbalgia

Incluso si las causas son variadas, hay dos principios de base que presiden la lumbalgia. Primeramente, es el resultado de un desequilibrio o de un conflicto entre los elementos de estabilidad y los elementos de movilidad del raquídeo lumbar. La lumbalgia suele ser el resultado de un movimiento efectuado en una mala postura.

Hombre desnudo de espaldasDe esta forma, la lumbalgia es un problema musculoesquelético de origen profesional, la mayor parte de las veces. Recordemos que estos traumas representan la primera causa de baja por enfermedad.

La otra causa principal es una lesión de un disco intervertebral (sometido a traumatismos) que provoca la expulsión del núcleo fibroso del disco y la compresión de la raíz de un nervio ciático. En deporte, la columna vertebral suele estar muy solicitada en la mayoría de las disciplinas.

La lumbalgia es el resultado de:

  • un mal gesto,
  • una práctica deportiva en un medio no adaptado (calidad del suelo, por ejemplo),
  • una musculatura abdominal y paravertebral insuficiente,
  • una práctica demasiado intensiva (en lo que concierne a los microtraumatismos repetidos que terminan por lastimar el disco intervertebral).

A veces, un solo traumatismo puede desembocar en lumbago agudo. Es lo que solemos ver en algunos deportistas de domingo, que practican sin ningún tipo de entrenamiento, ni de calentamiento.

El tratamiento de la lumbalgia

Son de tres órdenes diferentes. Primeramente, se recurre a tratamientos médicos generales (analgésicos, antiinflamatorios, y relajantes musculares), y locales (aplicación de pomadas antiinflamatorias).

Luego se puede recurrir a la fisioterapia. El reposo es lo menos recomendado, y siempre en cortos períodos de tiempo. En efecto, la inmovilización debe ser la más corta posible. Después, progresivamente, se van retomando las actividades con una serie de ejercicios específicos.

La cirugía y los tratamientos ortopédicos quedan reservados a los casos de lesiones graves de los discos vertebrales.