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La profesionalización del deporte de alto nivel, el tener que cada vez ser mejor y llegar más lejos, a propiciado a su vez un aumento considerable de los costes asociados al deporte profesional. Por ejemplo, en un equipo de fútbol no solo es necesaria una plantilla de calidad en el terreno de juego, si no toda una comprarse de profesionales auxiliares, ya sea psicólogos, preparadores físicos, etc. A su vez, esta espiral, el tener que gestionar más dinero, hace que también se necesite un cuerpo institucional más fuerte, no vale simplemente con la antigua figura del directivo mayor de 50 años y seguidor aferrimo del club, hacen falta expertos en marketing, en gestión y en mass media.
Magnates y jeques 1Todo ello, eleva los costes de un equipo de fútbol tipo de forma increíble, y por ello, presenciamos cada vez más, que para conseguir un nivel deportivo optimo que permita pelear por conseguir una papeleta para las principales competiciones, sea del todo necesario dinero, muchísimo dinero, y con esto, hemos vivido en la última década una idea y venida de millonarios, magnates y jeques árabes.
Estos, se han dedicado a hacerse con clubes que han llegado a la quiebra a lo largo y ancho de Europa. Han llegado a la quiebra justamente por embarcarse en programas faraónicos y totalmente imposibles, pensando solo en el beneficio deportivo inmediato, y dejando de lado a los expertos en gestión deportiva. Estos jeques y millonarios, han encontrado en el fútbol un sitio ideal para realizarse, y los casos son muchos y variados.
Los aficionados, muchas veces se estiran de los pelos, apenados por el miedo que les resulta el pensar que sus equipos ahora subirían como la espuma, pero que en cuanto el magnate de turno le de por cansarse de su juguete nuevo, los dejará totalmente tirados y aún más hundidos que cuando llegaron.
Por ello, el debate está servido, y hasta la fecha, los ejemplos de una y otra utilización de esta opción como medio de vida han sido variados, a algunos clubs les ha ido genial, a otros les ha ido fatal. Deberemos esperar aún más para sacar algo en claro.