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Estrés, trabajos manuales, falta de higiene… Las uñas no siempre están bien cuidadas. Y sin embargo, en términos de seducción, unas uñas limpias y bien cortadas siguen siendo algo en lo que las mujeres y los hombres se fijan a la hora de mantener una relación.

¿Sois de los que se comen las uñas regularmente? No os preocupéis, no sois el único en hacerlo. Según una encuesta, cerca del 33% de los hombres sufre este problema.

Pero, lo más curioso de esto que los grandes «comedores de uñas» no son, paradójicamente, los jóvenes. Efectivamente, entre problema suele aparecer entre los 35 y 49 años de edad.

Me como las uñas 1Pero, ¿por qué nos comemos las uñas? Primera razón: el trabajo. Después, la economía doméstica; luego los hijos. Después las razones afectivas, los padres, y en última posición, la falta de tabaco.

Las personas que viven en pareja se comen las uñas con más frecuencia que los solteros. Y si sois padres de un hijo adolescente, el riesgo de comérselas es todavía mayor.

El esmalte amargo

Más preocupadas que los hombres por la belleza de sus manos, las mujeres son las más proclives a dejar de lado esta fea costumbre. Sin embargo, los hombre deben saber que sus manos siguen siendo uno de los factores más importantes en el mundo de la seducción. Las mujeres aprecian más a los hombres que se cuidan las manos, y particularmente sus uñas.

Esto refleja una cierta preocupación por la higiene personal, así como el respeto necesario hacia la otra persona, y hacia uno mismo. A pesar de todo, si el estrés os empuja a comeros las uñas, existen soluciones para dejar de lado este problema.

Probad, por ejemplo, un esmalte amargo. Su gusto desagradable, os alejará de este mal hábito que tan poca buena impresión causa en los demás. Para favorecer que las uñas vuelvan a crecer con naturalidad, podéis aplicar un poco de aceite de ricino sobre la raíz de las uñas.

Pero sobre todo, debéis cortároslas de forma regular, bien con un cortauñas, o unas tijeras, o mejor todavía con la ayuda de una lima. Si soléis hacer trabajos manuales, tomaos el tiempo suficiente para cepillarlas y quitarle todas las impurezas. Finalmente, si fumáis y tenéis las uñas amarillas por culpa de la nicotina, metedlas de vez en cuando en zumo de limón.