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Una de las cosas que más cuesta cuando empezamos a practicar natación es la respiración en la piscina. Principalmente el mayor problema de los que se inician es que no consiguen mantener la estabilidad en el agua cuando hacen el giro de cabeza para respirar en crol, y eso hace que por supuesto, nada salga bien.

Es evidente que una de las principales causas de este problema de respiración en la piscina es la falta de experiencia, y que esta solo se consigue a base de pasarse muchas horas chapoteando en el agua, pero a parte de esto, si que hay diferentes detalles que se deben tener en cuenta si queremos que la respiración sea buena, y que por tanto la experiencia de nadar sea productiva, por supuesto esto no lo vas aprender en dos días, pero marcar unos principios siempre es positivo, y te ayudará en el futuro de tu respiración en la piscina.

dv1983007Algunos detalles importantes en la respiración en la piscina es que mucha gente piensa que solo se debe respirar por la nariz o la boca, por supuesto aunque va a gustos también se puede hacer por los dos conductos, y la forma de mantener la estabilidad en el agua y no hundirnos se basa básicamente en el juego de pies que hagamos, esto es, que tenemos que trabajar con ellos si no queremos hundirnos, aunque tampoco es demasiado complejo con un poco de práctica.

Además, en la respiración en la piscina es importante que al coger aire lo hagamos de forma completa, para de esa forma tener más oxigeno y poder hacer la brazada de forma correcta, de igual forma, iremos sacando el aire para poder respirar normalmente. Normalmente por nariz se suele expulsar el aire más rápido que por la boca, y se hace debajo del agua.

A partir de aquí, hay miles de fobias o de consideraciones a tener en cuenta, por eso es vital que estos pasos los hagas con un profesional que te ayude y guíe a partir de tus características personales. Es recomendable empezar en piscinas que cubren poco para aquellas personas que tienen miedo a ahogarse, eso les dará confianza en los primeros momentos, aunque luego es cuestión de soltar amarres y empezar a nadar por nosotros mismos.