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Por increíble que parezca, son muchos los que aún y subiendo montañas no acaban de entender el porqué lo hacen, de hecho, si lo pensamos bien, la motivación para hacer eso debe ser máxima, ya que en muchos casos algunos montañeros acaban sin dedos de los pies o de la mano a causa del frio y las congelaciones.
Aunque no me estoy refiriendo a ese nivel bastante fanático de subir montañas, si que es cierto que debe ser una gran motivación la que nos lleve a esa voluntad de ascender sin pausa ni demora retos y montañas.
Motivos que nos llevan a subir montañas 1La primera motivación puede ser genética, es esa voluntad del hombre de querer subir una montaña para ver que hay más allá, para ver si hay caza, para observar un camino, para querer saber que hay. Esa voluntad es la que nos ha llevado a explorar de punta a punta nuestro planeta, y que de hecho sigue en pequeña escala siendo cierto. Por ejemplo subimos pequeñas montañas o cimas para ver nuestra ciudad des de otra perspectiva completamente diferente.
Una segunda motivación podría ser la estrictamente física. Es cierto que muchos montañeros se inician en el senderismo por puro placer físico de poder superarse a ellos mismo y ganar condición física. Esto genera las endorfinas que nos producen placer y sentirnos cómodos con nosotros mismos.
En esta línea, otro motivo podría ser el emocional, la montaña no tiene opinión sobre nosotros, y eso hace que nos sintamos lamar de cómodos en la naturaleza, en la inmensidad, nos hace estar en un estadio de paz y meditación adecuado, y genera beneficios emocionales en nosotros.
Otros, los motiva el hecho artístico en sí, el poder realizar fotos y encontrar paisajes y movimientos que no habían visto, aquí podríamos incluir a los que les gusta la geología o la biología, que los motiva ir a encontrar nuevos recónditos lugares.
Sea como fuere, lo cierto es que cada uno tiene su pequeña motivación para subir montañas. ¿Cuál es tu motivación?