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El carro de vela, deporte de velocidad que se practica en las grandes playas de arena, es todavía una disciplina poco conocida. Sin embargo, esta práctica es relativamente accesible, no requiere ningún tipo de equipamiento, y no es más peligrosa que el fútbol o el tenis, por ejemplo. A pesar de ser un deporte individual, esta actividad reúne normalmente a muchos deportistas que prefieren competir entre ellos.

Ciertamente, con el fin de practicarlo en las mejores condiciones, este deporte requiere un espacio suficiente, y marco de seguridad mínimo. La verdad es que ofrece tantas sensaciones fuertes que enseguida se olvidan los límites y la pasión se resiente desde el primer instante.

El carro de vela, un deporte para todos

Sin duda podéis pensar que el carro de vela es un deporte peligroso. No es así, puesto que basta con respetar algunas reglas de seguridad. El carro de vela no es difícil de pilotar. Los carros de vela modernos se conducen con facilidad desde el primer momento en el que uno se monta dentro.

Deportes-extremosEl carro de vela tampoco cuesta caro. Ciertamente un carro nuevo de baja gama puede salir por unos 1300 euros. Sin embargo, también se puede practicar este deporte en un club donde el carro es proporcionado tras el pago de un alquiler asequible.

Diferentes tipos de carros de vela

Ciertos carros de vela permiten el pilotaje sentados. Otros, por el contrario, requieren ir tumbados. La mayoría de los carros de vela son monoplazas, pero también existen carros de vela para dos conductores: algo bastante práctico si se trata de entusiasmar a otras personas.

Ciertos carros de vela se pilotan de pie. Se trata de las famosas planchas de vela terrestres que también se llaman “speed-sails”. Finalmente, existen carros propulsados no por medio de una vela clásica, sino por una “cometa” dirigida por el piloto. En todo caso, estos modelos son más complicados de pilotar.