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Perder peso es siempre el objetivo a conseguir. Ya sea para lucir tipo en verano o simplemente, para mantener una buena salud, hay que tener la alimentación vigilada.

Conseguir perder peso es a base de mucho esfuerzo, principalmente de mentalización. El rato que pasamos en el gimnasio está bien, pero cuando llegamos a casa queda lo más importante.

El trabajo de la mente va a ser fundamental en este proceso y por eso debéis prepararos a conciencia para abandonar ciertos comportamientos arraigados a vuestra persona.cintura

Como hemos dicho siempre, perder peso no se consigue solo a base de hacer mucho ejercicio. Todo se basa en el equilibrio calórico que mantengais en vuestra vida.

Si las calorías que se consumen están por encima de las que se gastan, la conclusión es fácil: se engorda. Si gastais más de lo que consumís, perdereis peso.

Por eso decía, que cuando llegais a casa queda lo más difícil. Por lo general, después de un buen agotamiento físico, apetece relajarse en el sofá, acompañados de una buena cena y un buen postre.

En ese momento, ya es vuestra mente lo que entra en juego para evitar ese deseo irrefrenable de saquear los armarios.

Pensadlo bien. ¿Merece la pena tirar por la borda las dos agotadoras horas en el gimnasio? Para muchos la respuesta es negativa, pero solo unos pocos logran llevarla a cabo.

Cuando llegueis a casa, os relajeis, y sintais esas ganas de inspeccionar la cocina, vuestra mente ha de trasladarse al momento posterior a haber ingerido lo que teneis pensado.

La sensación de un cuerpo delgado, firme o duro que tenemos cuando salimos del gimnasio, choca frontalmente con los rodillos grasientos, y los blandos michelines que se retozan caprichosamente por nuestra cintura después de haber comido sin control.

Aunque parezca mentira o incluso, chistoso, esas sensaciones son nuestra mejor baza. La única manera de enfrentarnos a la sensación de gula (no de hambre) es recordar las malas sensaciones que tenemos cuando lo hacemos.

Si lo lograis poco a poco, al principio será más duro, pero una tomada la costumbre, el camino será llano y ya nada os separará de vuestro objetivo.