Turismo montañero

En esta sociedad cada vez más mercalizada, incluso algo tan primitivo o auténtico como la montaña también entra en el juego del turismo de lujo y del famoso «quien paga manda».
Una tendencia actual que se está extendiendo son las empresas de viajes que se dedican a organizar expediciones teóricamente complejas para todos aquellos que no tienen ningún tipo de nivel técnico o experiencia en la montaña. Por ejemplo, si uno tiene el poder adquisitivo adecuado, puede subir el Everest sin ningún problema y sin ninguna preparación previa, a partir del cheque y sus respectivos ceros una serie de cherpas y demás personas, además de artilugios de todo tipo, ayudaran en la ascensión y la harán posible.
Turismo montañero 1Esto que parece algo normal y que no debería importar demasiado a los auténticos montañeros, ha generado largas y duras discusiones, más que por la entrada del capital en la montaña, que de hecho ya existía (con la compra de material caro), por las terribles consecuencias que han ido teniendo estás prácticas. Por citar uno de los problemas, fue la masificación de ascensiones como el Everest.
En una ocasión, los montañeros, tenían que esperar a que bajara una expedición anterior a ellos, esto que es algo normal, cuando las personas que suben no tienen experiencia, se traduce en perdidas de tiempo y en tardar más en realizar la cima, lo que provocó, en este caso, que ante unas condiciones climatologías contrarias, murieran tanto los que intentaban ascender como los que esperaban.
La discusión está servida. Este fenómeno (por llamarlo de alguna manera) también ha tenido como consecuencia que muchos montañeros tradicionales hayan abandonado algunas rutas y ascensiones, por esta masificación impúdica, y se hayan dedicado a otro tipo de montañas y cimas.
No se trata ni mucho menos de no hacer llegar la montaña a todo el mundo, ya que siempre el objetivo es enrolar a alguien en tu próxima excursión, pero si que se trata de ser conscientes de nuestros límites, y sobretodo de los riesgos que corremos tanto nosotros como los que tenemos a nuestro alrededor.