Stop a las dolencias psicosomáticas

Las enfermedades psicosomáticas se caracterizan por unos síntomas físicos que afectan a un órgano, o a una parte del sistema fisiológico, y cuyas causas son, principalmente, emocionales. La enfermedad se hace eco de un estado de angustia o de depresión moral.

En otras palabras, se trata de un choque psicológico (muerte, divorcio, accidente, paro…) que tiene una repercusión directa sobre nuestras defensas naturales, provocando una afectación considerable.

Las enfermedades psicosomáticas ilustran la relación que existe entre el sistema nervioso y el sistema inmunitario. Cuando lo psíquico es sometido a una situación de cierta envergadura, lo físico se resiente de manera notable.

Las razones son hoy en día bien conocidas: bajo el efecto del estrés, el organismo produce una serie de hormonas que reducen las defensas inmunitarias.

Si el estímulo exterior es pequeño, el organismo reestablece las cosas por sí mismo. Pero, si su intensidad es demasiado fuerte, y se repite con frecuencia a lo largo de la jornada, durante un período largo de tiempo, entonces las defensas inmunitarias bajan, provocando afecciones graves.

Por lo general, los desarreglos físicos se localizan en el nivel más sensible de nuestro organismo.

Las enfermedades psicosomáticas representan más de la mitad de los casos tratados por los médicos, y se estima que un 90% de todas las enfermedades se agravan por las emociones negativas.

Los síntomas

La úlcera de estómago fue la primera enfermedad que se consideró como teniendo una causa psicosomática. De manera general, los desajustes gastrointestinales, forman parte de las enfermedades psicosomáticas más frecuentes.

Igualmente, se sabe que las enfermedades relacionadas con la piel, salvo que sean de origen vírico, tienen también una causa psíquica. La soriasis, que afecta a un 2% de la población, la verrugas, los herpes, la sudoración excesiva, etc, aparecen ante situaciones de descontrol emocional.

La pérdida de la libido puede tener, del mismo modo, una explicación cuando se está pasando por un trance psicológico negativo.

Una fuerte emotividad puede desembocar en ciertos desequilibrios alimenticios. La bulimia y la anorexia son los ejemplos más reseñables, al igual que el alcoholismo, la obesidad y algunas enfermedades cariovasculares.

La hipertensión arterial y las migrañas podrían tener una causa psicológica evidente.

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