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Muchas mujeres, al estar descontentas de sus cuerpos, bien sea por un exceso o falta de peso, en lugar de recurrir al gimnasio, optan por el bisturi.
Es una creencia generalizada de que el gimnasio es un lugar «solo para hombres» y que un cuerpo cultivado en las máquinas es poco femenino y tosco.
En contraposición, al operarse, se agrede al cuerpo, introduciéndole material extraño, como lo son los implantes; o se lo tortura de manera brutal con liposucciones. Bien, en casos extremos de obesidad mórbida, estas prácticas podrían ser válidas. Pero cuando se desean eliminar rollitos, hacerlo es un verdadero atentado.
QuirófanoPara el caso de las mujeres muy delgadas recurren a implantes de senos y nalgas, cuando podrían crear masa muscular con un fuerte entrenamiento por un par de meses, guiada con un instructor calificado.
Al no tener exceso de grasa, el cuerpo se pone fibroso y bello, los abdominales logran destacarse rápidamente, los brazos se tornan esculpidos, al no olvidar entrenar bíceps, triceps y hombros. La espalda definida, es el resultado de entrenar los deltoides, que harán que un escote profundo luzca sexy y provocativo. Ni hablar de los pectorales. El sacrificio de lograr levantar la barra de 45 kg haciendo press horizontal se ve recompensado al definir ese precioso corazón detrás de los senos.
Las piernas son punto aparte. De las pocas mujeres que visitan los gimnasios, gran porcentaje se dedica solo a las piernas, cometiendo el error de descuidar la parte superior del cuerpo, e impidiendo a los musculo descansar para permitirles desarrollarse como debieran. Entrenar piernas es muy divertido. Los glúteos responden rápidamente al entrenar duro haciendo tijeras. Y los femorales bien desarrollados convierten las piernas femeninas en un placer a la mirada.
Los fantasmas de la flacidez, la celulitis y los rollos se van diluyendo con el paso de los días. A pesar del dolor inicial, los calambres y las punzadas en todos los músculos, al pasar ese trance, los resultados no tardan en aparecer.
Gimnasio femeninoNo hay que descuidar lo que se come. La alimentación adecuada y vigilada por un médico nutricionista es el complemento indispensable del entrenamiento diario. Eso, sumado al descanso que se le debe dar al cuerpo entre rutina y rutina.
La satisfacción al ir notando los cambios frente a los espejos del gimnasio es algo incomparable, pequeñas recompensas al ir midiendo los resultados. Y lo mejor es ir notando los progresos en cuanto a la fuerza que se va desarrollando, metas que se van cumpliendo poco a poco al ir aumentando los discos a las barras. Todo esto es lo que vuelve a este deporte un maravilloso reto consigo mismo.
La excepción está al utilizar anabólicos. Va contra el deporte, en otras palabras, es un autoengaño, una farsa.
Mas al contrario, al operarse, el dolor es terrible, la recuperación puede ser mas o menos lenta, y lo más importante, no hay mérito alguno.
Debo volver al gimnasio. Estoy muy flaca y quiero recuperar mis femorales.
Autor: Pitonizza
Vía: Pitonizza punto com
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