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Las manchas que aparecen en la piel por culpa de la edad, también se llaman lentigo, y son manchas marrones, lisas y más o menos grandes, y suelen aparecer a partir de los cuarenta años en las zonas más expuestas: el dorso de las manos, la cara, zona alta del pecho, el cráneo de los hombres… Veamos algunos consejos para prevenir su aparición.

Lo primero es que no confundamos el lentigo con las pecas o los lunares. Las manchas de la edad corresponden a una reorganización local de la melanina de la piel, que es el pigmento responsable del color cutáneo.

Se pueden prevenir, protegiéndonos del sol. Debemos poner un protector solar y quedarnos en la sombra (especialmente entre las 11’00 horas y las 16’00). En cualquier caso, y durante todo el año, debemos utilizar una crema de día que incorpore filtros anti UVA. Con este método nos protegemos de las manchas que salen con la edad, pero igualmente de un cáncer cutáneo.

Hombre posando con el torso desnudoLa cuestión de la herencia puede desempeñar un papel importante en la aparición de las manchas de la piel, pero probablemente no sea tan determinante como los efectos del sol, sobre todo desde que está de moda el bronceado.

De todas formas, el lentigo puede tener perjuicios para la estética personal y ciertas personas quieren borrarlas a toda costa.

Existen en el mercado mucha clase de cremas que proponen la desaparición de estas manchas, pero la verdad es que ninguna lo ha conseguido. Las cremas de despigmentación que se venden como cosméticos para blanquear la piel, pueden ser incluso peligrosas, puesto que contienen substancias no autorizadas o producen un efecto bastante poco estético (manchas que se vuelven demasiado blancas con relación al color natural de la piel).

El peeling químico utiliza moléculas que actúan más o menos en profundidad, para devolverle a la piel el tono natural, despegando las células muertas en superficie. Con este método se consigue rejuvenecer la piel.

El láser puede que sea la mejor solución. Esta técnica consiste en destruir a través del calor, las células de pigmentación. Se elimina así, y de forma local y progresiva, toda la coloración excesiva y no homogénea. Tras una sesión, la mancha se oscurece hasta llegar al negro, pero después termina desprendiéndose.