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El caso es ser joven, y si ya no se puede, al menos, parecerlo. Para eso, cada vez son más los hombres que optan por las inyecciones de Bótox, que permiten un tratamiento local y temporal de sus arrugas y de las patas de gallo.

El mito de la eterna juventud

Hoy en día, el mito de la eterna juventud está más en boga que nunca. Y si la eterna juventud, tan sólo es un mito, sin embargo es posible acercarse un poco a ese ideal a través de algunos medios sencillos, al alcance de cualquiera.

Los tiempos del bisturí y el escalpelo están dando paso a las inyecciones de Bótox, una palabra que procede del nombre comercial de la toxina botulínica producida por los laboratorios Allergan.

El Bótox: la toxina botulínica

La toxina botulínica, descubierta a lo largo del siglo XIX, viene explotándose desde hace más de 25 años, y no sólo para reparar los efectos del envejecimiento de la piel, sino para curar enfermedades y corregir algunos defectos, como el estrabismo, los temblores, la incontinencia, o las migrañas.

El Bótox, la toxina antiedad 1Esta toxina, que se presenta bajo diferentes formas en la naturaleza, es un potente veneno. Pero, utilizada en dosis pequeñas, no tiene ningún peligro. Generalmente, es bien tolerada por los organismos, y tiene la ventaja de no representar ningún tipo de riesgo alérgico, y muy pocos efectos secundarios.

Los principales efectos secundarios, que algunas vez se han dado, son el relajamiento de las cejas o de los párpados, algunas disfunciones a nivel de la mímica, o sobre algunas zonas del rostro. Pero estos inconvenientes son muy raros, y sobre todo, son reversibles, puesto que los efectos de la toxina no van más allá de los seis meses.

El interés del Bótox, en el campo de los cuidados estéticos, fue descubierto por casualidad en los años 80. Un médico que utilizaba este producto para otro tratamiento médico, constató que la toxina eliminaba temporalmente las arrugas de la frente.

El Bótox se utiliza en inyecciones locales, pero en pequeñas cantidades, hasta provocar cierta parálisis muscular en zonas muy puntuales (por ejemplo los músculos de la frente), con el fin de atenuar de forma temporal las arrugas, y por un tiempo no superior a los seis meses.