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Para luchar contra la ley de la gravedad y conservar un rostro tonificado el mayor tiempo posible, hace falta muscularlo, como cualquier otra parte del cuerpo. Os presentamos una serie de ejercicios sencillos de gimnasia facial para remodelar la cara, sin cirugía estética.

Las arrugas y el doble mentón se han convertido en una auténtica pesadilla para algunos hombres. Existen ciertos gestos eficaces para luchar contra los primeros signos del envejecimiento.

La gimnasia facial puede practicarse en cualquier parte, de forma discreta, y en poco tiempo (no más de 10 minutos al día), permitiendo que nos ocupemos en otras actividades simultáneamente. Estos ejercicios estimulan la circulación sanguínea y oxigena los músculos de la cara, sobre todo al despertarnos.

Iluminar el rostro

Cuando estamos enfadados, una serie de músculos se ponen en movimiento, y con el tiempo aparecen ciertos signos imborrables. No obstante, con la sonrisa ocurre lo contrario. Por eso, la mejor gimnasia para el alma y el rostro es la de reírse.

Gimnasia antiarrugas 1Para atenuar las patas de gallo, ejercitar los músculos de los párpados, y borrar las arrugas de la frente es bueno estirar suavemente la piel de la parte lateral de la cabeza hacia afuera, y cerrar ligeramente los ojos como si quisiéramos ver algo en la lejanía. Esto debemos hacerlo durante 20 segundos, y tres veces seguidas.

Un rostro tonificado

Para tener una frente lisa, abrid lo más posible los ojos y levantad las cejas, sin arrugar la piel. Para eliminar las ojeras, apoyad el índice de la mano en la esquina externa de los ojos, cerrando los párpados durante unos veinte segundos. Repetid esto mismo unas tres veces seguidas.

Desde el primer momento en el que aparece el doble mentón, podemos afinar el cuello de la siguiente manera: mirad hacia arriba, y luego abrid y cerrad lentamente la boca, unas 30 veces seguidas. Para intensificar el ejercicio, cruzad los brazos sobre el pecho y apoyaos sobre las clavículas.

Los gestos deben ser suaves, pero repetidos de forma regular. En poco tiempo se pueden ver los primeros efectos sobre la cara. Lo más difícil es la constancia, pero con un poco de buena voluntad y motivación terminaremos acostumbrándonos a su práctica cotidiana.