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Por más listos que nos creamos, hay normas que no podemos sobrepasar, estas semanas estamos viendo gracias al deporte que por más dinero que podamos tener, hay cosas que no superan a la mentalidad.
El estado psicológico de los jugadores, determina muchas veces sus resultados. No me refiero a que estén felices con ellos mismos, si no a la ilusión y entrega que muestran en el campo/pista de juego. Este efecto perverso nos permite ver actuaciones increíblemente buenas de jugadores teóricamente malos, y otras decepcionantes de otros teóricamente buenos.
La ilusión nos hace disfrutar a raudales, y mantiene viva la esperanza y la emoción de ver un acontecimiento deportivo, ya que es el estadio de las cosas en que hace posible aquello que no lo es.
La ilusión en el deporte 1A modo de ejemplo, esta semana hemos visto algo concreto en el terreno del futbol. Por una parte el Real Madrid, un proyecto multimillonario, con una maquinaria mediática de proporciones descomunales, ha obtenido una gran sacudida al no clasificarse para cuartos en la Copa de Europa.
Por el contrario, el Mallorca, un equipo más bien modesto, hoy después de un gran partido contra el Atlético, ha conseguido meterse en puestos de Champions en la tabla clasificatoria.
Como se puede observar, si comparamos la inversión realizada en términos económicos, las diferencias son tan grandes que da hasta miedo la reflexión inmediata de la situación: la ilusión de los jugadores y aficionados del Mallorca les ha dado un plus, que el Real Madrid no ha tenido, y ha modificado aquello plausible en una quimera.
Pero no solo se puede ver la ilusión como motor de aquello imposible o improbable. Lo vemos día a día en otros deportes, en que aquellos pequeños dan la campanada, ya que jugar con ilusión y ganas proporciona un plus que no se puede llegar a entender científicamente, ese 150% que por ejemplo vemos en cada final.
Sin duda, es un elemento a tener en cuenta y a potenciar, gracias a él continuaremos teniendo la llamada “salsa” en el deporte. No nos dejen sin ella, sería todo demasiado aburrido.