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Llega la primavera y con ella comienzan a aparecer las alergias. La mayoría se deben al polen de diversas plantas y este es un problema que afecta a muchas personas.

Este es un fenómeno que genera muchas incomodidades, además inquieta tanto a las personas que la padecen como a los investigadores, ya que parece una falla inexplicable del sistema inmunitario que genera reacciones indebidas ante mínimos estímulos  inofensivos.

Es un misterio para la ciencia el esclarecer el motivo que genera que una persona pueda ingerir una cucharada de polen en invierno sin que le suceda absolutamente nada o el hecho que la alergia tanto al polvo como a los ácaros sea algo mucho más frecuente en aquellos países que tienen una mayor tasa de aspiradoras por habitante.

Las alergias en época de primavera 1Una explicación podría ser de tipo ambiental ya que el polen es afectado con partículas químicas que proceden de la contaminación y crea compuestos que son más complejos, contra los cuales el sistema inmunitario tiene una reacción. Sin embargo, no se ha podido determinar porque afecta a algunas personas y a otras no.

La alergia es un proceso por el cual el organismo de algunas personas toma como extraña una sustancia denominada alérgeno que lleva al individuo alérgico a tener una respuesta de su sistema inmunológico dando lugar a una cantidad de manifestaciones clínicas.

Es en la estación primaveral es cuando se producen la mayor cantidad de reacciones alérgicas, pues en este período muchas plantas producen polen, sustancia ésta a la que un 15% de la población es alérgica.

La llamada alergia primaveral y la alergia al polen específicamente producen rinitis estacional que por lo general se caracteriza por una fuerte irritación, picor en ojos, faringe nariz y paladar. De aparece alguno de estos síntomas se debe recurrir al médico para que puede realizar un diagnostico definitivo.

Algunos especialistas consideran que cuando el organismo tiene una reacción muy intensa ante algo tan pequeño como un grano de polen, nos está advirtiendo que el sistema inmunitario se encuentra en un nivel de alerta muy elevado y que por ello reacciona de manera desproporcionada antes estímulos que son totalmente inofensivos.

Podríamos pensar entonces,  que el sistema inmunitario es como nosotros cuando estamos estresados, bajo mucha presión y perdemos con facilidad la paciencia ante cualquier episodio pequeño y sin importancia. Si lo vemos desde este punto de vista podríamos deducir que nuestro sistema inmunitario se encuentra estresado.

Pero, ¿qué podría estresar a nuestro sistema inmunológico?

Uno de los alimentos que más favorecen a la aparición de alergias son los productos lácteos, teniendo en cuenta que las proteínas lácteas son muy difíciles de digerir para los adultos porque después de cierta edad el estómago no segrega la enzima renina en cantidades suficientes para realizar la digestión de las proteínas.

El sistema inmunológico tiene una gran cantidad de células que forman parte de las diferentes etapas de las reacciones. Se ha descubierto que la mayoría de las personas alérgicas tienen una tasa de inmunoglobulinas E más alta que aquellas que no lo son, por ello sus sistema de defensa se encuentra siempre en un estado de alerta mayor.

Por otra parte,  nuestro organismo sólo está preparado para recibir y usar aminoácidos (componente básico de las proteínas) y no una proteína pura. Por esta razón una proteína extraña es un enemigo que se debe destruir. Si la proteína atraviesa la barrera intestinal el sistema inmunológico reacciona y crea anticuerpos aumentando  la producción tanto de inmunoglobulina como de histamina y otra cantidad de sustancias que son pro-inflamatorias y que producen mucosidad.

De esta forma se explica que aquellas personas que tienen dificultades para digerir los lácteos generan una excesiva reacción del sistema inmunitario produciendo en forma sostenida  inmunoglobulina. Además, los lácteos aumentan cualquier proceso en el que se produzcan secreciones ya que estimulan la producción de mucosidades.

Es conveniente tener en cuenta estas dos perspectivas ya que cuando se debe resolver el problema de la alergia primaveral no se centrará la atención solamente en los síntomas sino también en las causas.

Los programas llamados de des-sensibilización pueden variar de una persona a otra en función de edad, tiempo que hace que padece la alergia y tratamientos ya realizados.

Si la alergia es relativamente reciente puede solucionarse cambiando la alimentación. En cambio una alergia instalada desde hace mucho tiempo puede necesitar tratamientos más prolongados e incluso muchos profesionales realizan terapias del tipo alternativas con plantas medicinales o acupuntura.

Tomar algunos recaudos para minimizar el riesgo de sufrir este tipo de alergia nunca está de más, como por ejemplo:

  • Disminuir todo tipo de actividades al aire libre, durante las 5-10 de la mañana y de 7 a 10 de la noche.
  • No salir en días de viento cuando la polinización es alta, y la concentración de pólenes es mayor.
  • Mantener cerradas por la noche todas las ventanas, y utilizar el aire acondicionado con filtros.
  • Mantener cerradas las ventanillas del vehículo.
  • Durante los días de polinización, no secar la ropa en el exterior.

Lo importante es hacer la consulta a tiempo y realizar el tratamiento recomendado para solucionar este problema que afecta a tantas personas.