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Los periodos de cambio de estación son excelentes para realizar un programa purificador o desintoxicador, llegar a un peso equilibrado, eliminar los líquidos, prevenir enfermedades, y mostrar una mejor apariencia.

Razones de un programa purificador

Una o dos veces al año, deberíamos seguir un programa purificador que nos permita eliminar las toxinas que se acumulan en el organismo, por las siguientes razones:

Una alimentación desequilibrada, rica en alimentos refinados, en grasas saturadas y en azúcares.

  • La contaminación medioambiental.
  • El tabaquismo.
  • El estrés.
  • Los medicamentos.
  • El uso de productos sintéticos sobre la piel.

¿Para qué sirve un programa purificador?

Para eliminar los efectos negativos de estos factores sobre nuestro organismo, conviene realizar un programa purificador que aporta muchos beneficios:

  • Obtener un peso equilibrado y sano.
  • Eliminar del organismo el exceso de líquidos, que provoca hinchazón a nivel del vientre y que hinchan las piernas.
  • Mejorar y prevenir las enfermedades inflamatorias, crónicas y degenerativas.
  • Mejorar el estado de la piel, del pelo y de las uñas.
  • Favorecer la digestión y el tránsito intestinal.
  • Aumentar las defensas inmunitarias.
  • Prevenir los síntomas habituales con ocasión de cambios de estación.
  • Regular el sistema nervioso y mejorar el estado de humor.
  • Obtener buenos niveles de energía y de vitalidad.

Abdominales hombre

Un programa que dura 15 días

Necesitamos dos semanas para que el cuerpo active los mecanismos de purificación. Durante la primera semana, se pueden sentir síntomas molestos como dolor de cabeza, granos, cansancio, etcétera. Pero si se persiste, al cabo de 2 semanas, uno se siente mejor y lleno de vitalidad. Sin embargo, se recomienda no parar el programa radicalmente al cabo de 2 semanas, sino intentar conservar los buenos hábitos, o al menos algunos.

Cada vez que se realiza un programa purificador, surgen ganas de continuar con los buenos hábitos, que no son sacrificios, y que aportan un cierto bienestar a todo el organismo en general.

El ayuno

Al levantarse, cada día, conviene beber un vaso de agua con una cucharada de vinagre de manzana, y una pizca de bicarbonato de soda en polvo. Conviene esperar a que haga efervescencia y luego beberlo. Luego se esperan 45 minutos antes de tomar el desayuno.

El desayuno

Conviene preparar un smoothie de manzana o de pera, con hojas tiernas y frescas de apio, de espinacas frescas, de aguacate, de canela, jengibre en polvo, y de bebida vegetal a base de avena. Se pueden utilizar las cantidades que se desee, e incluso beberlo a lo largo de todo el día. Entre las comidas, se pueden beber infusiones de té, endulzadas con un poco de stevia.

La comida

A la hora de la comida conviene preparar una ensalada y después escoger entre carne de ave, pescado, legumbres.

La merienda

Si se siente hambre por la tarde, conviene comer un puñado de frutos secos y una fruta fresca.

La cena

Durante la cena conviene prestar atención puesto que se trata de la comida del día que puede hacer que engordemos mucho más. Se debe optar por verduras al vapor o en puré, acompañadas de una tortilla o de queso fresco. Como postre se puede tomar una manzana o una pera.

Algunos consejos

  • Conviene habituarse a masticar bien cada alimento, de esta forma el organismo se siente antes saciado, y se digieren mejor los alimentos.
  • Evitar comer fuera de casa puesto que será complicado realizar este programa.
  • Beber agua media hora antes de cada comida para facilitar la eliminación de toxinas y sentir menos hambre a la hora de comenzar a comer.
  • Intentar comer en un entorno relajado y sin estrés.
  • Si se siente hambre impulsiva conviene decantarse por una fruta, un puñado de frutos secos, o un vaso de bebida vegetal.