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Sin ninguna duda, la principal razón del éxito del jamón ibérico en España y en el mundo es principalmente debido a su gusto y al placer que ofrece a la hora de saborearlo. Pero no olvidéis que las propiedades nutricionales del jamón ibérico son excelentes y por consiguiente hablamos de una comida sana recomendada por los nutricionistas como complemento ideal para una alimentación sana y equilibrada.

Las propiedades nutricionales exclusivas

La primera cosa que conviene comprender es que todos los tipos de jamón ibérico no ofrecen las mismas características en cuanto a la medida del contenido nutricional. El hecho de que los cerdos siguen un régimen específico, con una alimentación compuesta exclusivamente de bellotas y otras fuentes procedentes de la dehesa como las raíces y las hierbas, hace que las propiedades nutritivas del jamón ibérico sean ligeramente diferentes de las que proceden del jamón del cerdo blanco.

De hecho, el jamón ibérico es especialmente rico en proteínas sin grasa, tanto como en minerales y vitaminas solubles B y E. Además, la tasa de digestión alta que ofrece es muy recomendable.

Pata de jamón

Rico en proteínas y lípidos

El jamón ibérico y el jamón serrano son ricos en proteínas, a pesar de que las que contengan el jamón ibérico son de mejor calidad. Esto es porque los niveles de aminoácidos por gramo de proteínas es más alto, lo que hace que las propiedades nutricionales del jamón sean más altas por la misma cantidad de comida ingerida.

Además, el proceso de maduración al que está expuesto el jamón ibérico produce una reacción llamada proteolisis que facilita la digestión de este. Esto es muy importante porque con unas tasas de digestibilidad entre el 85% y el 100%, la asimilación de nutrientes es mucho más alta.

El contenido alto en grasa intramuscular es una fuente importante de ácidos grasos insaturados, el nivel de grasas saturadas es mucho inferior al del jamón serrano de cerdo blanco.

Estos parámetros muestran que el consumo regular de jamón aumenta el buen colesterol y reduce el colesterol malo, por eso desde hace varios años, los nutricionistas lo incluyen en el régimen llamado mediterráneo, y lo consideran como uno de los elementos importantes por su aporte calórico y sus otros nutrientes beneficiosos.

Diferencias nutricionales entre el jamón serrano y el jamón ibérico

Además de las diferencias notables en términos de propiedades organolépticas que cada uno presenta, los dos tipos de jamón son muy diferentes en cuanto al tipo de raza, de alimentación y de factores procedentes del proceso.

La raza y la alimentación son cruciales para el nivel de contenido en materias grasas y la calidad de estas. En este sentido, tal y como se ha explicado las propiedades nutritivas del jamón ibérico son mucho más numerosas que las que presenta el jamón de cerdo blanco.

El jamón ibérico un alimento beneficioso para la salud

Todos los factores descritos llegan a la misma conclusión, que las propiedades nutricionales del jamón son ideales para el mantenimiento de un régimen sano y equilibrado, además de ofrecer ventajas concretas.

Por una parte, el alto contenido en proteínas hace de él un producto muy apropiado para el desarrollo de los músculos, de manera que los nutricionistas lo aconsejan en diferentes estadios del crecimiento o durante el embarazo para las mujeres.

Por otra parte, la presencia importante de vitamina B hace del jamón un producto muy apropiado para sobrepasar los estados de depresión o de estrés, así como durante los periodos de convalecencia de una enfermedad o de una operación. Se puede igualmente consumir para contrarrestar los problemas de estómago por razón de su alto grado de digestibilidad.