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Los antioxidantes son componentes de alimentos utilizados por el organismo para protegerse de los radicales libres, moléculas producidas normalmente con ocasión del metabolismo, pero que pueden multiplicarse de forma incontrolable en ciertas circunstancias.

¿Por qué protegerse de los radicales libres?

En principio, los radicales libres no constituyen un problema. De hecho, el cuerpo los necesita para combatir la infección, frenar la multiplicación de células cancerígenas y regenerar sus tejidos. No obstante, con la edad, el sistema de defensa antioxidante del organismo se debilita, dejando que los radicales libres se multipliquen a voluntad. La exposición excesiva al sol, a la contaminación atmosférica y al humo del cigarrillo pueden incrementar la producción de radicales libres, al igual que hacen de hecho las hormonas del estrés.

Cuando el organismo se ve superado por el número y no consigue combatirlos, se encuentra en un estado de estrés oxidativo. Altamente inestables, los radicales libres se propagan rápidamente hacia las moléculas vecinas, provocando un proceso llamado oxidación, con consecuencias a veces graves y peligrosas para el organismo, pudiendo incrementar el riesgo de cáncer y de otro tipo de enfermedades.

Frutas y verduras

Entre las otras consecuencias que pueden tener los radicales libres y la oxidación, podemos destacar la relación que mantiene con la cardiopatía, el oxígeno ligado al LDL y provocando la formación y la acumulación de placas de grasa en las paredes de las arterias. Este fenómeno, que se llama arterosclerosis, puede eventualmente bloquear el aporte de sangre al corazón.

Los radicales libres en exceso también están implicados en la catarata, las deficiencias inmunitarias, la artritis y el envejecimiento celular prematuro. Teniendo en cuenta los efectos nefastos de los radicales libres, de la oxidación y de la edad, el sistema de defensa antioxidante del organismo se debilita, y es importante buscar un refuerzo en alimentos que contienen un alto número de antioxidantes. Para combatir los efectos de los radicales libres, es mucho más eficaz poner el acento en la alimentación pudiendo complementarse con suplementos naturales en algunas ocasiones, para disfrutar plenamente de los beneficios y de las virtudes de los antioxidantes.

Tipos de antioxidantes y sus beneficios para la salud

Descubre los distintos tipos de nutrientes antioxidantes, ya que los estudios epidemiológicos, es decir llevados a cabo con una población dada, nos enseñan, por una parte, que las personas que consumen muchas frutas y verduras viven más tiempo que las otras.

También sabemos, gracias a estudios en laboratorio, que ciertos antioxidantes pueden prevenir enfermedades específicas. Además, la poca incidencia de enfermedades cardiovasculares en Japón se explicaría por el consumo elevado en este país de té verde, rico en flavonoides, y que la luteína, antioxidante presente en el maíz y las verduras verdes como la espinaca, protegería contra la degeneración macular, enfermedad que ataca al cristalino del ojo.

A continuación presentamos una lista de antioxidantes, así como sus virtudes y efectos beneficiosos potenciales específicos sobre la salud, teniendo en cuenta los resultados de investigaciones científicas.

Flavonoides

Según ciertos estudios, el extracto de té verde o de pepitas de uvas y diferentes flavonoides, como la rutina, podría reducir los riesgos de cáncer y de enfermedad cardiaca. Ciertos fitonutrientes tienen una acción privilegiada sobre los tejidos o los órganos específicos. De esta forma, los extractos de arándanos, ricos en antocianinas, pigmentos flavonoides, mejoran el estado de la retina, los antioxidantes de los extractos de ginseng actúan sobre la circulación cerebral.

Vitaminas antioxidantes: Vitamina A en forma de retinol o de carotenoides

Un régimen alimenticio rico en carotenoides, que el organismo transforma parcialmente en vitamina A, reduciría el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Algunos estudios sugieren que dos carotenoides, la luteína y la zeaxantina, protegerían contra la degeneración macular relacionada con el envejecimiento, causa frecuente de la ceguera.

Vitaminas antioxidantes: Vitamina C

Efectos antioxidantes: neutraliza los radicales libres y regenera el potencial antioxidante de la vitamina E tras su reacción con los radicales libres.

Vitaminas antioxidantes: Vitamina E

Efectos antioxidantes: ayuda a prevenir la oxidación por los radicales libres de los ácidos grasos poliinsaturados de las membranas celulares. Cuantos más ácidos grasos poliinsaturados se consumen, más necesidad de vitamina E existe para protegerlos de esta oxidación.

Minerales antioxidantes: El cobre

Efectos antioxidantes: presente en muchas enzimas que protegen la degradación provocada por los radicales libres, necesario para el crecimiento de los huesos, durante la formación del tejido conjuntivo, y la asimilación de hierro.

Minerales antioxidantes: El manganeso

Efectos antioxidantes: presente en muchas enzimas permite combatir la degradación provocada por los excesos de radicales libres.

Minerales antioxidantes: El selenio

Efectos antioxidantes: presente en la enzima que protege el ADN contra las degradaciones provocadas por los radicales libres. Su deficiencia incrementa los riesgos de cáncer de próstata.

Minerales antioxidantes: El zinc

Efectos antioxidantes: presente en muchas enzimas permite combatir la degradación provocada por los excesos de radicales libres.

Algunos consejos y trucos para terminar

Los expertos recomiendan a las mujeres con edades comprendidas entre los 19 y 50 años que tomen de 7 a 8 porciones de verduras al día, de las cuales, al menos una, de verduras verdes oscuras y una de verduras anaranjadas.

Como la intensidad del color suele estar relacionada con la riqueza en antioxidantes, se debe optar por las naranjas y las bayas, y no tanto por el melón, o por la lechuga romana sino más bien por la lechuga iceberg.

También se puede comer un trozo de chocolate negro todos los días y tomar té y café.

Cada una de las comidas debería contener alimentos ricos en antioxidantes como rodajas de tomate sobre pan tostado, fruta con los cereales de la mañana, y ensalada por la noche.

Un vaso de zumo equivale a varias porciones de frutas y verduras, pero cuidado con las calorías, porque las contienen en abundancia.

Igualmente, se puede preparar una bebida antioxidante, por ejemplo yogur batido con frutas.

En resumen, la clave está en la variedad de todos estos alimentos. Esto permite disfrutar del conjunto de los beneficios y virtudes de todas las categorías de antioxidantes de origen alimenticio.