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Hemos hablado muchas veces de la importancia de la respiración en el deporte. Pero más allá de ser un tema notorio dentro del deporte, también se trata de uno de los elementos más básicos a trabajar cuando estamos en un proceso de entrenamiento y queremos mejorar nuestro rendimiento general.
La respiración es muy horizontal, esto quiere decir que afecta a casi todos los deportes y prácticas deportivas, por ello, es de vital importancia que tengamos plena conciencia de la forma en que realizamos las aspiraciones y la forma en que en general, presentamos el acto de respirar, ya que con una buena serie de prácticas adecuadas, nuestro rendimiento especifico puede llegar a superar y mejorar de forma interesante.
Rendimiento y respiración 1Corriendo el diafragma es el que más sufre, sometido a presiones por el balanceo del peso, la respiración debe estar de acuerdo con nuestra intensidad. Por ello, cuando vayamos a un ritmo mesurado, intenta respirar a partir de las zancadas que realizas, si sales en aceleración, apóyate con dos respiraciones con el mismo tiempo.
Nadando es otra historia. Aquí entra y mucho, el tema de la estabilidad y el avance. Por ejemplo, lo normal es coger aire por el mismo lado, y así acostumbrarnos a ese ligero balanceo. Pero podemos coger aire de un lado y del otro, así conseguimos un movimiento más simétrico y una amplitud mayor del movimiento.
En la bicicleta hay que poner en juego las abdominales, respirando mucho con ellas. Desplaza el diafragma hacía abajo y notaras un alivio, y una mejora en tus pedaladas.
En la sala de fitness haz coincidir la respiración con la fase del ejercicio donde estés. Por ejemplo, en las abdominales (muy practicadas por muchos de nuestros lectores) intenta expulsar el aire al subir y aspirar al bajar.
En montaña la respiración debe ser muy mesurada, ya que normalmente es la que nos indica el ritmo. Intenta que coincida con los movimientos de los pies. Ayudará, sin duda.