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La práctica de esta disciplina ancestral nos ayuda a tomar conciencia de nuestro cuerpo y nos ofrece una imagen más positiva de este. Nuestra confianza en nosotros mismos aumenta, y las personas perciben menos dificultades para bloquearse.

La respiración, como el dejarse llevar en las posturas, o el estado meditativo, llevan a una presencia interior. Esta presencia interior, o esta plena conciencia, libera el cuerpo de sus tensiones y lo hace más receptivo al placer.

Más allá de las sensaciones físicas, la paz que aporta el yoga al espíritu es un aliado importante para la intimidad de la pareja, mejor aún si el yoga se practica con la propia pareja.

Nuevas experiencias

La primera idea que viene a la cabeza cuando se habla de yoga es la flexibilidad. Es absolutamente lógico, las posturas de yoga hacen trabajar los músculos que habitualmente nos entrenan en la vida cotidiana. El cuerpo flexible nos permite experimentar. Por tanto los adeptos del yoga pueden intentar posturas sexuales menos convencionales. Además, el yoga es la práctica que se concentra sobre la calidad y no sobre la cantidad, por tanto el riesgo de sufrir un daño es mínimo.

Postura de yoga

Otro beneficio del yoga es la mejora de la circulación sanguínea. Esto significa que los hombres con la experiencia de la práctica del yoga sufren rara vez disfunciones eréctiles. Los practicantes del yoga más avanzados pueden incluso acumular y controlar la circulación de la energía sexual en su cuerpo. Esto permite controlar la duración del acto sexual e intensificar los orgasmos. Para una pareja podría ser un secreto dentro de una relación amorosa ideal.

Yoga para el bienestar

¿Os sentís a gusto con vosotros mismos durante la práctica del sexo, o preferís esconderos debajo de las sabanas? Si no os encontráis a gusto durante la práctica del sexo, la calidad del orgasmo baja. Conviene probar ejercicios de concentración y de meditación. Esto permite eliminar los pensamientos negativos y aceptar el cuerpo tal como es.

También es posible gestionar el estrés y obtener mayor placer físico y emocional. La meditación favorece la conciencia del cuerpo, de aquello que os ofrece más o menos placer, y que es absolutamente necesario para la excitación sexual. Practicar meditación cada día de 5 a 10 minutos ayuda a olvidar lo que son los problemas en la cama.

¿El yoga es un deporte?

Otra razón de por qué el yoga es bueno para el sexo es que al ser una actividad deportiva, provoca los mismos procesos físicos que el resto de deportes. La actividad durante los cursos de yoga libera las endorfinas, aquello que nos hace felices. Además, tras haber realizado deporte, tenemos la impresión de ser más fuertes y más agradables.

El tantrismo

Al hablar de yoga y de sexo, conviene mencionar absolutamente el tantrismo. Se trata de una tradición hinduista y budista que tiene por finalidad crear una relación con dios. El sexo tántrico no tiene nada que ver con el sexo ordinario puesto que se trata de una relación sexual lenta y sin orgasmo.

A pesar de esta descripción bastante pesimista, muchas parejas han encontrado en el sexo tántrico un medio formidable de unión física y espiritual. Algunos insisten que gracias a esta práctica han desarrollado la capacidad de prolongar los orgasmos durante una hora.

Una actividad para todo el mundo

El yoga puede ser llamado una actividad física ideal. Es casi imposible encontrar inconvenientes. Es bueno para un cuerpo fuerte y flexible, para un espíritu tranquilo y concentrado, y para el sexo largo y sensual. El yoga es la práctica cuyos efectos secundarios son a veces más preciados que los efectos primarios. Por tanto, no conviene dudar en regalarle algo diferente a la vida sexual. Además, el yoga se puede practicar en pareja.