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Sin necesidad de mucho esfuerzo, es posible disfrutar de un spa en vuestro propio cuarto de baño. Basta con echarle algo de imaginación, colocar unas velas, algo de aroma, incienso y una música relajante, de esta manera te sentirás como en los mejores spas y balnearios de Madrid o cualquier otra ciudad sin moverte de tu casa.

Existen tres clases diferentes de baños relajantes: hammam, talaso, y onsen.

El hammam

Comenzamos por darnos una ducha para friccionar, con la ayuda de una jabón negro, la piel de todo el cuerpo. Tras esta preparación, la piel estará mucho más suave. Después exfoliamos el cuerpo con la ayuda de un guante áspero, para eliminar las pieles muertas. Después embadurnaremos el cuerpo con rasul, y lo dejaremos actuar unos 15 minutos.

Talasoterapia doméstica 1Si nos apetece, podemos poner un poco de rasul en nuestro pelo. El resultado es notable: los cabellos se vuelven más brillantes y adquieren mayor vitalidad. Después nos damos una ducha fría, y terminamos extendiendo una capa suave de aceite de argán para mantener una piel sedosa. Lo ideal es prolongar este momento de placer, saboreando una taza de té con menta.

La talasoterapia

Para eliminar las toxinas, nada mejor que el barro marino. Cubrid todo vuestro cuerpo con este producto natural y dejarlo actuar unos 15 minutos, antes de enjuagarlo con agua fría. Después, meteos en una bañera con agua tibia, donde previamente habréis incorporado algunos cristales de agua marina.

Durante este tiempo de relax, aprovechad para efectuar un peeling del cuerpo y de la cara. Un consejo: optad por un peeling suave para las zonas donde la piel es más fina, o diluid simplemente vuestro producto con un poco de agua.

Para un peeling en toda regla se debe utilizar una esponja vegetal. A la hora de enjuagar el cuerpo y las zonas exfoliadas, usad primero agua caliente y después agua fría para tonificar el cuerpo.

El onsen o baño termal japonés

Se trata de crear un ambiente relajante basándonos en una decoración minimalista. Para eso debéis repartir algunas velas por todo el cuarto de baño. Una vez que tengáis la decoración ideal, daos una ducha fría para friccionar el cuerpo, con la ayuda de una esponja natural. Después, poned en el agua caliente de la bañera, algunas gotas de aceite esencial y varios pedazos de limón.