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Los hombres que se rasuran con frecuencia, deben hacer frente, normalmente, a un problema de vellos enconados. ¿Cómo desprenderse de ellos, o mejor, cómo evitarlos? Si el afeitado permite presentar una piel perfectamente lisa e imberbe, este presenta como principal inconveniente el poder provocar vellos enconados. No hay por qué alarmarse. Estos vellos que crecen debajo de la piel y forman un grano en la superficie, a veces doloroso y poco estético, no son una fatalidad, a condición de cuidar minuciosamente la piel.

Prevenir la aparición de vellos enconados

La palabra clave en el cuidado de la piel es la limpieza y la hidratación diaria. Utilizar un gel limpiador adaptado a la piel (seca, grasa, mixta) para purificar los poros. Luego hay que nutrirla con una crema hidratante o con un cuidado específico. Esto constituye de entrada un buen comienzo, pero no es suficiente para evitar la formación de vellos por debajo de la piel. El afeitado, bien se trate de la barba, de las axilas o del torso, es una sucesión de etapas que tiene una importancia crucial para preservar la piel.

La exfoliación

Antes de nada conviene proceder a una exfoliación a razón de una a dos veces por semana, con el fin de eliminar las pequeñas pieles muertas y poder efectuar el rasurado sobre una piel sana. Es inútil frotar con exageración, una crema exfoliante cumple perfectamente con esta misión, sin agredir a la epidermis.

Afeitado

El cuidado suavizante del vello

Antes de la etapa crucial del rasurado, conviene pensar en utilizar un aceite previo al afeitado, con el fin de flexibilizar el pelo, pero igualmente dejar un velo protector sobre la piel. Esta no corre ningún riesgo de ser agredida por la cuchilla, si además se utiliza un gel de afeitado adaptado a cada tipo de piel.

En el momento del rasurado o del paso de la cuchilla, tanto por la barba como por otras partes del cuerpo, como las axilas o el torso, por ejemplo, conviene hacerlo siempre en el sentido del crecimiento del vello. Es la mejor forma para evitar los vellos enconados.

El after shave

Finalmente, y a pesar de todas estas precauciones, la piel puede irritarse durante el rasurado. Para evitar los enrojecimientos o las pequeñas inflamaciones asociadas, no hay que olvidarse de aplicar una loción o una crema after shave, preferentemente para vellos enconados. Estos productos se encuentran fácilmente en grandes superficies, a pesar de que los productos que se venden en farmacia suelen ser la mejor opción.

¿Qué hacer en caso de vello enconado?

Si se constata la formación de vellos enconados, cada vez con mayor frecuencia, conviene realizar una pausa en el afectado cotidiano. Esto puede ser una buena ocasión para dejarse crecer la barba. Si llevar la barba no es algo que os entusiasme, se pueden espaciar los rasurados con algunos días de por medio, con el fin de dejar un poco de descanso a la piel. Un algodón empapado en agua oxigenada y una pinza para depilar pueden igualmente ayudar a retirar un pelo enconado, si este se puede ver en la superficie de la piel.

No obstante, no se debe intentar, en ningún caso, extraer por uno mismo los vellos enconados y recalcitrantes con ayuda de una aguja, por ejemplo. Se corre el riesgo de crear pequeñas infecciones que después requieren una visita al dermatólogo. De forma general, el médico siempre será la mejor solución a la hora de tratar los vellos enconados y poder desprenderse de ellos de forma definitiva, higiénica, y segura.

Así pues, el rasurado, si se realiza con precaución y siguiendo los consejos que acabamos de explicar, no debe suponer ningún problema, pero conviene siempre preparar bien la piel antes y después del rasurado para que éste sea lo menos traumático y abrasivo posible.