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El perfume es tan importante como cualquier otra prenda de vestir. De hecho, es parte integrante de nuestra vida cotidiana. Podemos estar seguros de que una mujer con el olfato sensible tendrá una opinión muy diferente sobre nosotros cuando estemos cerca de ella.

Perfumarse detrás de las orejas

Menos expuestas a la transpiración, a las manos que nos rozan, a los problemas del roce de un cuello de abrigo, la zona de detrás de las orejas representa varios tipos de ventajas.

Perfumarse en esta zona permite perfumar igualmente el pelo de esta zona, y perfumarse el pelo, como veremos ahora después, es el método mejor para oler bien durante todo el día. Igualmente, al poner perfume detrás de las orejas, se realza una zona altamente erógena para las mujeres. Basta con administrar algunos toques de perfume por detrás de cada oreja para obtener un resultado óptimo.

Perfumarse el pelo

Al igual que todas las materias orgánicas de espesor absorbente, el pelo es uno de los mejores guardianes del perfume. Poca gente piensa en perfumarse el cráneo, pero no cabe duda de que es el mejor lugar del cuerpo donde se puede aplicar un perfume para difundir una agradable fragancia durante todo el día.

Aroma masculino

Las ventajas están en que el olor estará presente durante más tiempo. Un buen método puede ser el pedir a la pareja que nos dé un pequeño masaje sobre la cabeza para liberar con mayor intensidad los efluvios del perfume. Basta con aplicar ligeras vaporizaciones sobre la cabeza: una en el centro, otra en el hemisferio derecho y otra en el lado izquierdo.

Perfumarse el torso

Se trata del único lugar por debajo de las orejas que representa un interés especial a la hora de aplicar el perfume. Este lugar presenta la ventaja de ser una fuente de calor que permite la difusión de la fragancia sin ser al mismo tiempo un lugar de transpiración excesiva.

Al perfumar este lugar central del cuerpo, se tiene la ventaja de emitir calor sin estar sometido a una transpiración excesiva.

La mejor forma de aplicar el perfume es vaporizando una franja sobre la línea de demarcación central de los dos pectorales. Con estas tres primeras reglas, conocemos lo necesario relativo al uso del perfume. Así pues, todo se resume en 5 ligeras vaporizaciones y una sola franja.

Perfumarse la ropa

La lana, el lino, el algodón, la seda, todos estos materiales de tejido más o menos finos absorben los líquidos, y por tanto el perfume impregna las fibras de la ropa ofreciendo un aroma natural. Probablemente, todos hemos notado hasta qué punto las bufandas son capaces de mantener un perfume a lo largo del año. Basta con llevarlo una sola vez sobre un cuello perfumado para que el aroma del perfume quede impreso casi de forma indeleble.

Los tejidos gruesos

Esta vez se trata de poner el acento sobre los juegos de grosor de la ropa para mantener vivo el aroma de un perfume. Jersey, cárdigan, chaleco, o cualquier otro tipo de prenda gruesa son las bases perfectas para mantener vivo el aroma de un perfume particular.

Igualmente conviene pensar en los dobladillos: los dobladillos de las chaquetas, de las cazadoras y de otro tipo de abrigo. Aquí el perfume consigue traspasar el dobladillo y verse bloqueado entre este y el material exterior de la ropa en cuestión. Nada mejor para que el torso difunda el perfume con una intensidad que varía en función del ritmo al que se abre o se cierra la cazadora, por ejemplo.

El cuero y la piel

Al igual que ocurre con el pelo, el perfume permanece durante más tiempo. Lo mismo ocurre con otro material vivo, como es el cuero. El cuero no es ni más ni menos que la misma cosa que la piel, que se perfuma sin tener los inconvenientes que provocan que el aroma se evapore demasiado rápido.

Al igual que lo hace sobre la epidermis, el perfume penetra en el cuero y se ve bloqueado, aportando a su aroma tan masculino y característico su propio toque personal.