Vigorexia: Grave problema que crece en los Gimnasios
Muchas personas se preocupan por adelgazar o verse bellas tal como los estereotipos de belleza masculina y femenina en los medios de comunicación, pero el deporte que tan bien nos hace puede convertirse en un enemigo si se transforma en una adicción donde no se consideran las consecuencias.
La televisión, el cine y la prensa alientan constantemente el modelo de belleza física por sobre todas las cosas, parece prioritario verse y lucir bien aunque por dentro uno pueda estar mal, angustiado o sentirse vacío.
Ese bombardeo constante que recibimos tiene un efecto importante sobre las personas, algunas pueden desarrollar problemas psicológicos como la vigorexia, anorexia, bulimia u ortorexia según la influencia de unos u otros patrones.
La vigorexia es un trastorno caracterizado por la presencia de una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal. La persona se vuelve obsesiva en la persecución de la belleza física hasta el punto tal que se vuelve adicta a realizar prácticas deportivas o de musculación en forma continua, con un fanatismo prácticamente religioso, a punto tal de poner a prueba constantemente su cuerpo sin importar las consecuencias.
Aunque los hombres son los principales afectados, la vigorexia es un trastorno que también afecta a las mujeres. Los vigoréxicos suelen realizar ejercicio físico excesivo, a fin de lograr un desarrollo muscular mayor de lo normal, pues de lo contrario se sienten débiles o enclenques.
Existe una creencia errada y limitante en equiparar un cuerpo musculoso con un nivel de salud y sexualidad alto y esto no es así, cuando nuestro cuerpo se encuentra oxigenado por la actividad física realizada en forma balanceada tenemos mayores niveles de salud y capacidad de disfrutar sexualmente, no por tener un cuerpo musculado con bíceps voluminosos y abdominales marcados.
Una persona goza de un alto nivel de salud cuando desarrolla hábitos saludables, autoestima y auto confianza media-alta y una creciente capacidad para trabajar, crear y amar, para nada depende de la cantidad de horas que pasemos en un gym trabajando nuestro cuerpo y músculos. La apariencia física no da la felicidad.
La Vigorexia, es un trastorno que puede ser trabajado, en la medida que la persona primero reconozca que está obsesionada con su aspecto físico y por ende tiene hábitos cuasi obsesivos que empobrecen su vida significativamente.
Desde esa actitud de reconocimiento, puede iniciar un tratamiento terapéutico que lo ayude a desarrollar y enriquecer su mundo interno en balance con su aspecto externo, Reconocer y Prevenir la Vigorexia es el tema central del libro de José Ignacio Baile.
Indudablemente es un problema grave tanto para quien padece la enfermedad como para quienes le rodean y es necesario recibir atención médica para lograr vencerla, el tratamiento fundamentalmente es de tipo psicológico, en el que se propone modificar la conducta del sujeto, recuper su autoestima y superar el miedo al fracaso.
La mejor solución siempre está en la prevención, pero es muy dificil cuando se trata de este tipo de trastorno porque su aparición, depende en gran medida de factores socio-culturales, mientras los medios de comunicación sigan glorificando valores sociales basados en la imagen y el culto a la belleza por encima de todo lo demás, prevenir es una árdua tarea que padres, educadores y entrenadores deportivos deben llevar a cabo, educando desde la infancia para diferenciar los estereoripos del culto excesivo al cuerpo y a la imagen de lo que es realmente sano y normal para cada persona en su entorno social, de esta manera para cada uno de nosotros lo realmente importante debe ser aceptarse tal cual como se es y no las imposiciones de los cánones de belleza actuales.


Junio 1, 2008
Hola Fabian! pasando a leer las novedades, y ya de paso te digo que tienes un premio para tí en mi blog! espero que te guste
Un abrazo!!
Junio 9, 2008
No engordes, que estropeas el ecosistema
Según un estudio publicado en The Lancet, la población obesa consume un 18 % más de energía que la de peso normal, en el estudio se indica que la política sobre el transporte personal tiene una gran influencia en los hábitos alimentarios y viceversa.
Según los autores, la promoción de un transporte que implique ejercicio físico, como el caminar o ir en bicicleta podría ayudar a reducir la demanda de energía y a mejorar la seguridad alimentaria global.
Cuando estudiaba bromatología animal me enseñaron a diferenciar la ración de mantenimiento, la de crecimiento y la de producción y a aplicarlo según el estado fisiológico y productivo de cada animal. Esto viene a cuento por que se estima que una población con un índice de masa corporal de 24,5 Kg./m2 consume 1.550 calorías diarias por persona para mantener el metabolismo basal (ración de mantenimiento) y unas 950 calorías de media para la actividad física diaria (ración de producción).
En cambio, la población obesa requiere 1.660 calorías para mantener el metabolismo basal y unas 1.280 de actividad física. En conjunto los obesos consumirían un 18 % más de energía a la que habría que añadir el del sobre consumo de carburante en el transporte de los kilos de más.
Mayor consumo de energía comporta más problemas medioambientales, cosa que conlleva mayor riesgo personal y medioambiental. Podemos afirmar que la obesidad aumenta los problemas medioambientales.
Carlos Menéndez
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