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Además de las sentadillas en series largas, el sistema cardiorrespiratorio suele estar poco solicitado cuando se hace entrenamiento de musculación. Por eso es indispensable el trabajo de aeróbicos si queréis estar en forma y no agotaros ante el menor esfuerzo cardiovascular.

Se puede utilizar esta actividad a modo de calentamiento al comienzo de la sesión de musculación. Por ejemplo entre 10 y 15 minutos de stepper o de bicicleta estática. En cuanto actividad en sí misma, se trata de un plus que no se debe dejar de lado en musculación, puesto que se trabajan los músculos de una forma diferente.

Pero cuidado, muchas sesiones son nefastas para el aumento de la masa muscular. Efectivamente, el cardio y la musculación toman energía de la misma reserva. El cuerpo tiene sus límites, y muchas sesiones de resistencia pueden atenuar las facultades para recuperarse de un entrenamiento de musculación y al revés también.

deportista corriendoTodo es cuestión de equilibrio. Efectuando actividades durante los días de descanso, cuando no se practica musculación, se pueden comprometer los progresos que hayáis podido realizar. No se trata de no hacer nada, sino de perder el tiempo y recursos destinados a la recuperación haciendo aeróbic, sobretodo si tenéis dificultades en comer suficientemente y que vuestro aporte calórico es limitado.

Dos o tres sesiones por semana como máximo, de treinta minutos es un buen compromiso y ayudan a progresar. El cardio no es en este caso nefasto para la masa muscular.

Por lo tanto, no dudéis a la hora de practicar vuestras actividades favoritas como fútbol, footing, natación, bicicleta. Para todo deportista, el cardio juega un papel importante y sin duda es primordial en el desarrollo de la condición física.

En el marco de un régimen de secado, se debe perder masa grasa o simplemente mejorar la resistencia. Pero hay una pregunta que no se puede eludir: ¿a partir de cuánto tiempo de esfuerzo se empieza a perder grasa?

Tras diez minutos de esfuerzo, la vía aeróbica alcanza su máximo, y empieza a quemar un máximo de su sustrato, que por supuesto no es otro que la grasa. Por lo tanto, la conclusión es que tras cinco minutos de esfuerzo, ya se empieza a consumir grasa, en cantidades relativamente importantes, pero también, al cabo de 10 minutos, el cuerpo consume un máximo de grasas (más que tras media hora).