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Un descuido tomando el sol nos puede salir demasiado caro: quemaduras en la piel, golpe de calor, irritación, enrojecimiento… ¿Cómo podemos evitar el look de cangrejo, cuidando la piel, antes y después de un baño de sol?

El golpe de sol

Los rayos UV son beneficiosos para el hombre, pero hay que tener en cuenta su intensidad, y la duración de la exposición bajo el sol, puesto que pueden llegar a quemar la piel, poniéndose de ese tono rojo tan característico, y que termina escamándose a los pocos días.

Dependiendo del grado de la quemadura, algunos golpes de sol pueden ser muy graves para la salud. Pero, ¿por qué un riesgo tan grande, para sólo unas cuantas horas al sol?

Cuidado con el sol 1De entrada debemos saber que las nubes no nos impiden que nos bronceemos, simplemente filtran los rayos infrarrojos, que son los responsables del calor, pero los rayo UV siguen pasando a través de ellas.

Prevención

Lo primero que debemos hacer es protegernos. Para eso existen cremas, sprays, aceites protectores, y geles especiales para tomar el sol. Elegid bien el producto que más os convenga, teniendo en cuenta que sea un buen protector solar.

Para las primeras exposiciones, el índice recomendado es el de 50.

A toda costa debemos evitar el cafelito de media mañana, a pleno sol, o la siesta, después de comer. A esas horas, el sol es muy peligroso. Pero, a partir de las 16’00 horas, los riesgos solares disminuyen considerablemente.

A pesar de estos consejos para broncearnos sin sufrir quemaduras, nada nos impide que suframos un golpe de sol, a menos que tomemos ciertas medidas.

Lo primero que debemos hacer es la de hidratar muy bien la piel del cuerpo. En las farmacias y establecimientos especializados podemos encontrar cierto tipo de cremas que se deben aplicar sobre las quemaduras.

Estos cosméticos ayudan a calmar la sensación de calor y el picor de la piel, al igual que nos proporcionan la hidratación necesaria para reequilibrar la epidermis.

El agua, la mejor solución

Debemos beber mucho agua, y evitar las bebidas alcohólicas: no olvidemos que el alcohol es lo peor que podemos tomar para evitar la deshidratación.

Igualmente, podemos darnos una ducha o baño de agua fría, que nos ayudará a calmar la sensación de calor general. En cualquier caso, si aparecen otro tipo de síntomas, como fiebre, náuseas, dolor de cabeza, lo más recomendable es ir al médico de urgencias.