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Simplemente porque contribuye de forma importante al mantenimiento de la homeostasis celular. Las células que constituyen el organismo disponen de formidables capacidades para mantener su estado de equilibrio a pesar de las muchas solicitaciones. En cualquier caso, estas células deben disponer de nutrientes necesarios para esta adaptación y controlar la inflamación.

Muchas hipótesis que implican la nutrición con ocasión del sobreentrenamiento o de la fatiga crónica han sido propuestas, en particular el agotamiento repetido e importante de glicógeno, el aumento de las necesidades en glutamina en el origen de un riesgo creciente de infecciones en fase de recuperación, favoreciendo la aparición del cansancio, o la consecuencia del esfuerzo de larga duración sobre el metabolismo de la serotonina.

Cada una de estas hipótesis requiere un desarrollo importante. En cualquier caso, se integran más bien en una lógica global, considerando la fatiga crónica o el sobreentrenamiento como el resultado de una falta de adaptación global relacionada con una inflamación sistémica. Muchos factores nutricionales intervienen en la regulación de la inflamación.

Hombres entrenándose

Los aportes de ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos, constitutivos de las grasas alimenticias consumidas, influyen en la buena gestión de la inflamación. Estos consejos nutricionales destinados a los deportistas se centran en los glúcidos, en detrimento de las grasas de calidad, colocando al deportista en una situación de riesgo creciente de déficit en ácidos grasos esenciales, en particular los de la familia de los omega 3.

Por esta razón, el consumo diario de una o dos cucharadas soperas de aceite virgen de primera presión en frío rico en Omega 3, el aporte frecuente de oleaginosos en el desayuno o como colación, y pequeños pescados grasos permiten responder a las necesidades en omega 3 y así optimizar una respuesta inflamatoria fisiológica.

Como la actividad física puede aumentar la necesidad de zinc y magnesio, el ZMA es el suplemento perfecto para conseguir reponerlos. No contiene colorantes o conservantes artificiales, levadura, gluten, almidón ni lactosa. No contiene sal o azúcares añadidos. En la tienda online Myprotein es posible conseguir este producto.

La gestión de la glicemia

Muchos análisis evidencian el efecto de un régimen rico en alimentos con un índice glicémico alto en ciertos marcadores de la inflamación. Recordemos que el índice y la carga glicémica permiten cuantificar los efectos de los alimentos glucídicos sobre la glicemia, a saber la tasa de azúcar en la sangre. De esta forma, el consumo diario de alimentos glucídicos con bajo índice glicémico, concretamente productos cereales integrales y legumbres en detrimento de alimentos con un alto índice glicémico, permite favorecer el control fisiológico de la inflamación.

El control del estrés oxidativo

El estrés oxidativo procedente de la producción de radicales libres a partir del consumo de oxígeno es beneficioso y necesario para el funcionamiento del organismo, en particular las células del sistema inmunitario. Un exceso de producción relacionado concretamente con el consumo creciente de oxígeno a lo largo del esfuerzo puede favorecer el estrés oxidativo y su pérdida de control, en el origen de una alteración de las estructuras celulares y de un aumento de la inflamación.

La fatiga crónica o el sobreentrenamiento es una respuesta integrada del organismo frente a una solicitación demasiado importante o una capacidad de recuperación alterada, los papeles de la nutrición son multifactoriales. El recurso a una alimentación esencialmente no transformada, local o de origen biológico, a base de vegetales frescos y de temporada, de grasas de calidad y alimentos con índice glicémico bajo, representa un camino de prevención fundamental, tanto en cuestión saludable como para prevenir la fatiga.