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Si el cuidado y la hidratación de la piel es algo a lo que debemos prestar atención durante todo el año, tras el verano se convierte en una necesidad irrenunciable que merece la pena no dejar pasar de largo. Efectivamente, tras el bronceado, la epidermis sufre por culpa del calor y del sol. Ciertos cuidados intensivos son entonces obligados para mantener la salud de la piel corporal.

Los golpes de sol son una consecuencia inmediata de una exposición prolongada. Dolor, a veces fiebre, son algunos de los signos que todos conocemos. Una vez que la fase más aguda ha pasado, vienen las consecuencias, como son las quemaduras en la piel, que tardarán días en desaparecer.

Finalmente, una vez que la quemadura ha cauterizado bien, empezamos a pelar la piel, como si fuéramos un lagarto. Lo ideal para prevenir estas molestas consecuencias es la Hombre en la piscinade protegernos correctamente del sol. Pero, en cualquier caso, la hidratación será la mejor aliada, tras sufrir una quemadura solar.

Elegid una crema que hidrate lo suficiente, pero que tenga una textura ligera y no sea muy difícil de absorber, puesto que entonces sentiremos molestias en las zonas de las quemaduras a la hora de extenderla.

El doble efecto de la exposición al sol sobre el acné es algo conocido por todos: con el sol, los granitos disminuyen de tamaño; pero una vez que volvemos a la rutina, durante el invierno, vuelven a salir. Efectivamente, la exposición solar seca la piel, lo que permite la disminución de los granos que surgen por un exceso de sebo cutáneo.

Pero, una vez que la exposición solar ha pasado, el acné sigue estando presente, y las bacterias que proliferan en los granos parecen reforzadas. El resultado: las imperfecciones de la piel vuelven a surgir. Para controlar este proceso, existen en el mercado una serie de productos para combatir el acné.

Pero la hidratación de la piel nos puede ayudar a mantener el equilibrio de la epidermis. Cuidar la piel es a la vez un reflejo de salud y una necesidad de belleza. El envejecimiento de la piel se encuentra en el cruce de dos preocupaciones principales que deben tenerse en cuenta antes de exponernos a los rayos del sol.

Si el bronceado es una defensa natural del cuerpo contra los rayos solares, también es cierto que favorece el envejecimiento cutáneo, que termina gastándose por culpa de los rayos del sol.

Es muy recomendable que tras la sesión estival protejamos de nuevo la piel del cuerpo con algún cosmético antiedad de calidad, tanto para el día como para la noche, y aplicarlo de forma regular.